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lunes, 26 de septiembre de 2016

El tren de la muerte boliviano quiere un Oscar

‘Carga sellada’, una coproducción de Bolivia con México, Venezuela y Francia, buscará la nominación a la estatuilla

Fotograma de 'Carga sellada'.
Un convoy, conocido como el tren de la muerte o el tren fantasma -según quién cuente la historia-, recorría en 1995 el altiplano boliviano por el abandonado sistema ferroviario con una misión: deshacerse de 400 toneladas de minerales y desechos tóxicos de países desarrollados en alguno de los parajes andinos de esta nación. La directora Julia Vargas-Weise (Cochabamba, Bolivia; 1942) se inspiró en este hecho para la realización de Carga sellada, una coproducción con México, Venezuela y Francia, el filme que representará a Bolivia en la búsqueda de la nominación a Mejor película extranjera en los Oscar.
Este road movie coescrito por Juan Lechín y Vargas-Weise, según explicó está última, es también un relato social, de poder, político, de personajes comunes en una situación que los sobrepasa y tienen que resolver mas allá de sus conflictos personales. “En ese microcosmos se reflejan los prejuicios, el autoritarismo, la femineidad, la ambición, el miedo, y muy importante, el humor”, precisa la directora.
El filme es protagonizado por el mexicano Gustavo Sánchez –que participó enHasta que te conocí-; la venezolana Prakriti Maduro, su compatriota Gonzalo Cubero y los bolivianos Luis Bredow, Fernando Arze, Daniela Lema, Jorge Hidalgo y Marcelo Quina.
Sánchez recibió con mucho agrado la noticia desde México. Dijo que la elección de Carga sellada como representante de Bolivia a los Oscar es un premio al “trabajo del esfuerzo colectivo”. La historia y la veracidad de los hechos fue lo que más le atrajo del proyecto e hizo hincapié en la “cuestión política” que plantea el largometraje. “Tiene que ver con la desatención, el olvido y el descuido a la seguridad de los pueblos por parte de los gobernantes”, explica vía telefónica. 
La película se estrenó a inicios de año en Bolivia y Venezuela. Antes de su exhibición comercial la locomotora de esta coproducción se abrió camino en los festivales de India, donde recibió el Premio Especial del Jurado; La Habana, Canadá y Ventana Sur de Argentina, entre otros. El largometraje continuará su recorrido por distintos certámenes del mundo. Sus próximas paradas serán en elFestival de Marbella, en España, y posteriormente en el AFI, en Washington y la muestra latina en Forth Worth, Texas, en EE UU.
El recibimiento ha sido “una sorpresa enorme” para Vargas-Weise. Sin embargo, la satisfacción final de la cineasta cochabambina también tuvo que enfrentar muchos desafíos durante la filmación. Uno de ellos tuvo que ver con La Federica. Es el nombre con el que se bautizó en el filme a la locomotora, la protagonista principal de esta historia. “La locomotora fue sacada de un museo y no se mueve sola. Tuvimos que camuflar la maquina moderna de la empresa ferroviaria que la empujaba, y depender de sus horarios para filmar el tren en movimiento o en locaciones alejadas”, cuenta Vargas-Weise.
Otra dificultad por la que pasó el equipo de producción y el elenco fue soportar el clima invernal del altiplano boliviano, ya que la realizadora buscaba retratar un paisaje agreste para reforzar el ambiente de la historia. “Trabajamos a 4.000 metros de altura [sobre el nivel del mar] con temperaturas que llegaron a menos 14 grados”, agrega.
Pionera en su labor
Sánchez dice que fue difícil filmar en el altiplano, pero que las ganas que tenía todo el equipo de hacer esta película ayudó a sobrellevar las duras condiciones. “Repetimos varias veces una escena en la que tenía que correr. Yo me jacto de tener una buena condición física, pero por la altura, por la presión, sentía que mi corazón estaba por explotar nada más por pegarle una carrera tras otra”, recuerda con humor.
El intérprete dio a conocer que tuvo que ensayar el acento boliviano para darle mayor credibilidad a su personaje. Lo que más le atrajo de meterse en la piel del capitán Mariscal fue como este va cambiando a raíz de los sucesos que le acontecen durante la película. “A él [capitán Mariscal] lo mueve la ilusión de ascender profesionalmente. Le prometen reasignarlo a la DEA, en EE UU, si lleva la carga. Sin embargo, los constantes obstáculos que enfrenta se vuelven en su contra y lo van cambiando, eso me gustó mucho”, añade Sánchez.
La cineasta es una de las pioneras en la fotografía profesional y del cine hecho por mujeres en Bolivia. Con Carga sellada,su tercer largometraje, se ha convertido en la realizadora de este país con más películas en su haber. Vivió la discriminación -en la valoración y remuneración de su trabajo- y forjó su carrera a base de temperamento. Estudió fotografía en la Escuela de Artes y Oficios en Suiza, por lo que es muy exigente con el tema de la imagen en sus producciones. “Hay fotógrafos que tienen un estilo muy marcado a lo hollywoodense. Esta películaplantea otro tipo de identidad lumínica, ya que tiene un estudio de varios años de lo que es la luz, la sombra y la cantidad de rayos ultravioleta que hay en el altiplano. Hemos tratado de plasmar eso”, explicaba Milton Guzmán, director de fotografía del filme, quien este martes fue reconocido con el Premio a Mejor Cinematografía en el Festival Internacional de Ekurhuleni, en Sudáfrica, por su trabajo enel último filme de Vargas-Weise.
La realizadora –fiel a su temperamento- no baja los brazos, ni su lente, y continúa con sus futuros proyectos en fotografía y cine. El camino a Hollywood es todavía largo y lleno de paradas para Vargas-Weise, La Federica y su Carga sellada.