colectivo de cine

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domingo, 22 de septiembre de 2013

Se solicitan más videos Latinoamericanos

YouTube busca que los latinoamericanos hagan más videos

América Latina es una de las regiones donde se ven más videos por Internet, y sin embargo, produce pocos, algo que Youtube se propone cambiar ahora con unos cursos online gratuitos para sus usuarios latinoamericanos.


El curso, que será abierto y online, revisará algunos aspectos del nuevo diseño de la plataforma, explicará cómo la plataforma puede ayudar a los creadores a atraer más suscriptores y guiará a los canales, según puede leerse en la página de internet de laAcademia de Creadores de Youtube, que está a cargo del proceso.

Habrá, además, una versión disponible en portugués para los usuarios brasileños, quienes, al igual que los demás interesados en la región, no tendrán ningún requisito para iniciarlo, ya sean "'youtubers' aficionados o profesionales", indicó la portavoz.

La inscripciones se realizarán a través del portal web de la academia hasta el próximo 30 de septiembre y las jornadas iniciarán una vez se termine el trámite de selección, en 18 horas distribuidas en 4 o 6 semanas hasta el 18 de octubre, informó la compañía.

"El objetivo de este curso es formar una nueva generación de creadores de contenido en español, que no sólo puedan representar mejor nuestro idioma sino también nuestras cultura y costumbres, explicó Campetella.

Según el estudio The Rise of Online Video in Latin America (Comscore, Octubre de 2012), el año pasado la cantidad de videos vistos en la zona creció un 12 % y se transformó en la región del mundo con el mayor aumento en el consumo de estos contenidos.

La empresa de Mountain View (California) informó a través de un comunicado oficial que un estudio más reciente demostró que aproximadamente 9 de cada 10 usuarios consumen vídeo online en países como Argentina, México y Chile.

Según Campetella, "dos casos representantivos son HolaSoyGermán, del chileno Germán Garmendia, y los mexicanos Werevertumorro", cuyos canales figuran entre los 30 con más seguidores en el mundo (en una lista en donde todos son anglo-parlantes, salvo 2 latinos y un canal brasileño, Porta dos Fundos).

Los tutoriales, o explicativos de procesos electrónicos, educativos, culinarios y de belleza, son los principales contenidos generados en Latinoamérica, según los registros de YouTube.

Los casos de "Lady16makeup (México), Giggsymakeup (Argentina) y Clobycatalinalopez(Colombia) en belleza, además de varios canales educativos (Educatina de Argentina, Asesoriasdematecom de México y Julioprofe de Colombia)" son los principales, aseguró Campetella.

"En los temas de cocina el canal de las mexicanas Sonia Ortiz y Celia Marín de Cocina Al Natural" son insignia y "generan un tráfico importante" desde esa zona, añadió.

Para promover esto, YouTube realizó además durante la semana anterior y por primera vez "Next Latino", un concurso para creadores de contenido de habla hispana que viajaron al YouTube Space de Los Angeles a capacitarse, escuchar de colegas y entrenarse con las más modernas técnicas de filmación.

Entre los invitados estuvieron Ryan Hoffman Baduí, Alan Estrada, Ana Karen Velázquez y José Alejandro Andalón (México), así como Benito Eduardo Espinosa (Chile) y Cristian Ventura (Argentina), entre otros.

En paralelo a esta edición en español, se realizarán también algunas en francés, coreano y japonés en otras regiones del mundo.

Fuente: Alejandro Rincón Moreno, Agencia EFE.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Entrevista a WOODY ALLEN

“Estoy de acuerdo: mis películas europeas son como guías turísticas”

‘A Roma con amor’ es el nuevo mojón en el periplo europeo del genio de Brooklyn

Woody Allen habla de Obama, de la crisis en España... y de su vida

 París 
Woody Allen, en la estación Termini de Roma durante el rodaje de su película. / GETTY
Truman Capote definió las entrevistas a las estrellas del cine en promoción como el género ínfimo del periodismo. Seguramente tenía razón, pero cuando el que está de promoción es Allan Stewart Königsberg, es decir, Woody Allen, resulta imposible resistirse. Nacido en Brooklyn, Nueva York, el 1 de diciembre de 1935, director, guionista, actor, músico, escritor, cuatro veces ganador del Óscar, “Allen es uno de los directores más respetados, influyentes y prolíficos de la era moderna, rodando una película al año desde 1969”. O eso dice la Wikipedia.
Últimamente, harto de que los productores de su país le controlen los guiones y los repartos, el creador de Annie Hall ha rodado varias películas en Europa. Tras Londres, París y Barcelona / Oviedo, es el turno de Roma, donde ha dirigido e interpretado A Roma con amor, descuidada, loca y a ratos deliciosa sucesión de chistes, gags y tópicos con Roberto BenigniAlec Baldwin y Penélope Cruz en el reparto.Demolida por la crítica, la película se estrena en España el día 21.
Pregunta. No suele usted dar entrevistas. ¿Por qué?
Respuesta. Creo que no sirven para nada. La promoción nunca funciona. Nadie se cree una palabra de lo que dices, y hacen bien. La gente no va a ver tu película porque lea tu entrevista. Creo que van cuando sus amigos les dicen que es buena; y si no, no van.
“Nunca sabes por qué la gente viene al cine ni por qué le gusta tu película”
P. Ya lo dijo Sol Hurok: “Cuando la gente no quiere ir (al teatro), nada los detiene”.
R. Exacto. Y, al revés, nunca sabes por qué vienen ni por qué les gusta una película.
“Me han ofrecido rodar en Moscú, en China y en Sudamérica”
P.¿Cree que esta la irán a ver por usted o por Roma?
R. No sé. Roma es una ciudad preciosa. Estuve allí tres meses, y pude visitar lugares espléndidos, conocer a mucha gente y comer esa comida buenísima.
P. ¿Es el final de la etapa europea?
R. No, no, espero seguir rodando fuera; el próximo filme lo haré en Estados Unidos, pero el siguiente se hará fuera. Me han ofrecido rodar en Sudamérica, en Moscú, en China, en diferentes sitios, y estamos decidiendo.
P. ¿Vino aquí solo por dinero?
R. Aquí me financian, y siempre estoy luchando por encontrar dinero, así que si un país me llama y me dice “ven a hacer una película, te la pagamos”, da igual si es Brasil o China, me lo tengo que tomar muy en serio.
P. ¿En su país no le financian sus proyectos?
P. Puedo encontrar dinero, pero siempre quieren intervenir, leer el guion, saber quién actúa, todo ese tipo de información que no me gusta dar. En Europa no les importa, me dicen “te conocemos, nos fiamos de ti, toma el dinero y haz la película”. Lo prefiero de lejos.
P. Algunos críticos han dicho que sus películas europeas son como guías turísticas.
R. Estoy de acuerdo. Me encantan las ciudades y amo fotografiarlas. Si tengo la oportunidad de trabajar en Roma, Barcelona o París, intento enseñarlas, es muy importante para mí. De modo que sí, estoy de acuerdo con lo de que son como guías turísticas.
P. También dicen que no va mucho más allá de los clichés…
R. Eso también es completamente verdad. No tengo conocimiento real de esas ciudades, no conozco Barcelona como un español o Londres como un inglés. En Europa soy estrictamente un turista, y tengo la percepción de un turista.
P. Y diría que eso es ¿bueno o malo?
R. Creo que bueno. Es lo que quiero hacer y me parece que es lo que el público quiere ver. Me gusta dar mi percepción de turista. De hecho, es lo que hice hace años con Manhattan en Nueva York, y todo el mundo en la ciudad dijo “eso no es Nueva York, es una Nueva York romántica, no la verdadera Nueva York”. Estoy de acuerdo.
P. Una ciudad idealizada.
R. La que ven mis ojos. Mi visión de Roma, Londres o París le interesará a la gente a la que le interesa mi forma de mirar. Si quieren saber cosas sobre economía, política, crimen, un entendimiento profundo, yo no sé lo suficiente…
P. Pues sería estupendo que hiciera una película sobre la mafia…
R. ¿Le parece? Nunca he tenido una buena idea, si la tuviera la haría en un minuto. ¡A la gente le encantan las películas sobre la mafia!
P. ¿Le gusta El Padrino?
R. Me encanta, la segunda entrega es una obra maestra. Adoro también a Scorsese y sus películas, y sí, creo que funcionaría una película cómica sobre la mafia. Si tuviera una buena idea…
P. Su personaje en A Roma con amor tiene terror al avión, ¿usted también?
R. Vuelo, pero siempre voy inquieto. No tomo pastillas y no me gusta el whisky, pero a veces tomo una cerveza. Si tengo que ir voy, pero no me gusta.
P. ¿Qué tal lleva estar mucho tiempo fuera de Nueva York?
R. Me encanta vivir en Nueva York. Cuando trabajo fuera vuelvo para editar la película, montar, poner la música y hacer la posproducción. De vez en cuando salgo con la banda de jazz a una gira. No me importa estar fuera si los hoteles son buenos.
P. ¿Logra usted escribir cuando viaja?
R. Ahora no estoy escribiendo porque acabo de terminar el casting de la nueva película. Es una historia seria, emotiva, con Alec Baldwin y Kate Blanchet.
P. ¿Cómo ve a la vieja Europa con su enorme crisis?
R. Veo que Europa está peor que Estados Unidos ahora; nosotros hemos pasado una época muy mala, pero Obama ha sido muy eficaz, y creo que lo será más todavía en los próximos cuatro años, después de las elecciones. Ha hecho un buen trabajo, lento y duro, pero lo ha hecho. Si Europa sigue así, eso tendrá un efecto malo sobre Estados Unidos, y puede complicar la victoria de Obama. Grecia es un gran problema, y España está pasando un momento muy malo, pero distinto. España es un país grande y uno siente que saldrá de esta. Sobre Grecia estoy menos seguro.
P. Ya dijo usted que escuchar a Wagner produce raros efectos…
R. Alemania tiene que responder a la crisis de una manera generosa y cooperativa. No pueden exigir más austeridad porque eso es muy duro para la gente y no ayuda a crear empleo. Hay que hacer lo contrario de eso.
P. ¿Ha notado síntomas de depresión en el sector cultural?
R. No demasiado. La crisis es el gran tema de conversación, pero no siento que la cultura europea se haya resentido. En Estados Unidos hay más humor político. Pero si la crisis empeora no sé qué pasará. Sí se nota el malestar de la gente, y es comprensible.
P. ¿Italia sintió el impacto Berlusconi?
R. Bueno, fue un líder muy extravagante, de eso no hay duda. A la gente le gustan esos personajes, tal vez porque son misteriosos y tienen un componente emotivo. Quizá les divierte. Le votaron, no es que se hiciera con el poder por la fuerza, pero luego se convirtió en demasiado loco, y eso, combinado con los problemas financieros, acabó con él.
P. Usted tiene una edad parecida, pero lleva una vida más tranquila, ¿no?
R. Estoy casado desde hace 15 años, tengo un niño de 12 y otro de 13, los llevo al colegio, vivo una vida de clase media, estoy en casa, ensayo el clarinete y hago gimnasia en mi máquina.
P. Hace poco leí que un escritor decía que Nueva York está muerta.
R. Sigue siendo el centro cultural del mundo. La gente de París y Londres todavía quiere ir a vivir allí. Está llena de música, teatro, arte, moda, política, periodismo, tiene de todo. Lo único que ha declinado en los últimos 15 años es el crimen. Cuando veo París, Roma, ciudades maravillosas, y vuelvo a Nueva York, noto lo grande que es, ves que hay el doble de energía, ese ruido nervioso, esa maravillosa excitación.

domingo, 15 de septiembre de 2013

11 de septiembre de 1973

La historia, el cine y las letras

  El sangriento golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la dictadura instalada a partir de entonces en Chile, bajo la rígida tutela del general Augusto Pinochet, inspiraron una profusa obra cinematográfica tanto en el país como fuera de él. 


Por:
 
Tiempo Argentino
Cuando se produjo el golpe estaba en auge el llamado Nuevo Cine Chileno, impulsado por una generación de cineastas jóvenes surgidos del programa Cine Experimental que la Universidad de Chile había puesto en marcha en 1964.
Influidos por el neorrealismo y con preferencia por el documental, varios de ellos ya habían dado testimonio en sus obras del proceso político que llevó al socialista Salvador Allende a la Presidencia en 1970. Uno de esos directores fue Helvio Soto (1930-2001), cuya película Metamorfosis del jefe de la policía política (1973) no llegó a estrenarse en Chile debido al golpe y, como la mayoría de sus colegas, debió marchar al exilio.
En 1975 filmó en Francia y Bulgaria Llueve sobre Santiago, en la que retrató la jornada del golpe y los secuestros, las torturas y las desapariciones de la dictadura. Calificada por el mismo Soto como "una película de propaganda" y pese a las críticas a su calidad, se exhibió con éxito de público en 50 países, entre los que, por supuesto, no figuró Chile.

Al mismo grupo de cineastas pertenecía Miguel Littín (nacido en 1942), quien desde 1971 fue funcionario del gobierno de Allende como gerente general de Chile Films. Exiliado primero en México y luego en España, en 1985 regresó clandestinamente a su país, donde filmó el documental Acta general de Chile, que incluyó entrevistas a líderes opositores e insurgentes. Todo ello está testimoniado en La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, el libro que Gabriel García Márquez publicó con gran éxito en 1986. Un año después, el Ministerio del Interior de Chile reconoció que había quemado 15.000 ejemplares de ese libro por orden de Pinochet.

Contemporáneo de Soto y Littín, aunque no formó parte de Cine Experimental, es Patricio Guzmán (nacido en 1941), autor de filmes esenciales como La batalla de Chile, El caso Pinochet, Salvador Allende y el más reciente Nostalgia de la luz. "Yo quería ser escritor, pero cuando después de egresar de la escuela de cine de Madrid volví al Chile gobernado por la Unidad Popular y presidido por Allende, ya me puse a filmar la realidad que floreció y donde todo era interesante", dijo durante una entrevista con Télam en 2004.
Guzmán permaneció secuestrado en el Estadio Nacional entre 1975 y 1979, y construyó el documental La batalla de Chile (de cinco horas de duración) con rollos sacados del país a través de la embajada sueca durante la dictadura. La película fue exhibida con éxito en 35 países, ganó seis grandes premios en Europa y América Latina, es considerada por muchos críticos como el mejor documental chileno de todos los tiempos y por la revista estadounidense Cineaste como uno de los 10 mejores filmes políticos del mundo.

Al margen de las obras de realizadores chilenos, la película más recordada sobre la dictadura de Pinochet es Missing (1982), dirigida por el franco-griego Costa-Gavras, musicalizada por Vangelis y ganadora de la palma de oro en el Festival de Cannes y del Oscar al mejor guión adaptado, entre otros premios. Missing cuenta la historia de la desaparición de Charles Horman, un periodista neoyorquino que residía en Santiago, y la búsqueda desesperada que de él hicieron su padre y su esposa, protagonizados por Jack Lemmon y Sissy Spacek.

La casa de los espíritus (1993) es la versión cinematográfica de la primera novela de Isabel Allende, dirigida por el danés Billie August, protagonizada por Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas, y ganadora de una decena de premios. 
En el marco del 40 aniversario, se presentó Allende y la experiencia chilena, de Joan Garces, editado por Siglo XXI y  Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina, de Marcos Roitman, por Ediciones Akal. Garces fue un estrecho colaborador de Allende y horas antes del golpe el presidente le pidió que saliera del edificio de La Moneda. "Alguien tiene que quedar para contar esto que ocurre", le dijo
.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Jorge Sanjines. Nuevo cine Latinoamericano

JORGE SANJINES, MENTOR DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO

EL INSURGENTE

Realizador, guionista, productor, filósofo, paceño y ex fumador, Jorge Sanjinés es uno de los teóricos más importantes del Nuevo Cine Latinoamericano. Su potente filmografía contiene al menos dos títulos que pasaron a ser referentes indiscutidos: Sangre de cóndor (1969) y La nación clandestina (1989). Con su más reciente film, Insurgentes (2012), vuelve sobre la identidad aymara/quechua del pueblo boliviano, un tema y una polémica que lo obsesionan. Antes de su presentación de esta película en el 2º Festival de Cine de Unasur, en San Juan, Sanjinés recorre en esta entrevista su carrera, sus raíces europeas e indígenas, y los temas que, después de todos estos años rodando, todavía lo desvelan.






 Por Fernando Brenner

Si se comparan viejas fotos o algunas más recientes y su presencia actual, uno diría simplemente: “¡Estás igual!”. Es que a Jorge Sanjinés parece que el tiempo no le pasa. El cabello oscuro mullido, la barba, los anteojos, el rostro enjuto. Está igual. Ahí es donde se siente su pertenencia al mundo originario. Por lo general, los habitantes andinos, los arribeños, disimulan –más o menos– su edad. Y este señor ya anda por los 77 años. Y no para. Sigue dando cátedra y filmando. Como dijo el Golo (Alberto Benegas) en Tiempo de revancha de Aristarain: “¡Es que soy indio!”. “En Bolivia todos tenemos una porción de sangre europea e indígena”, contesta el director Sanjinés a la pregunta sobre si él también es descendiente de los pueblos originarios. “No creo que haya un blanco en Bolivia que pueda jactarse de tener sangre sólo europea. Yo escribí una novela, que algún día será una película, que es la historia de dos bolivianos. Uno es un indio del Altiplano y el otro es un joven de la sociedad elitista de Sucre, de Chuquisaca, de la más rancia aristocracia que se pueda encontrar allá. Los dos se conocen en la Guerra del Chaco, en el año ’33. La novela trata una historia que tiene mucha base documentada para demostrar que ambos –uno que es rubio, de ojos verdes y tiene la piel blanca, y el otro es aymara total– son descendientes de un ayudante de Bartolina Sisa, de hace doscientos años. Bartolina Sisa fue una líder y mártir de la resistencia indígena, y la compañera de Túpac Katari. Y naturalmente el blanco es un racista. Y ésa es la historia del país. Yo tengo antepasados que son españoles, ingleses e indígenas. Mi abuela paterna, que nació en Bolivia, era hija de un señor inglés, de apellido Glover.”
Jorge Sanjinés Aramayo nació el 31 de julio de 1936 en La Paz, Bolivia. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y Dirección de Cine en la Escuela Fílmica de la Universidad Católica de Chile. Es el fundador del Grupo Ukamau junto a Antonio Eguino, Oscar Soria y Ricardo Rada, que a mediados de los años ’60 buscaban con sus obras reivindicar las luchas de los indígenas y la resistencia campesina. Hoy por hoy, la Fundación Grupo Ukamau está constituida por cineastas jóvenes como Héctor Núñez, Diego Mondaca y, entre otros, Verónica Córdoba. En 1969, Yawar Mallku (Sangre de cóndor), que trata sobre la esterilización inconsulta a las mujeres quechuas, fue premiada en Venecia y se transformó en un hito del cine contestatario y rebelde de las décadas del ’60 y ’70. En 1989, con La nación clandestina (sobre un campesino aymara, la discriminación y la transculturación), se convirtió en el primer director boliviano en recibir la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián, en el País Vasco.
Sus películas no son ciento por ciento ficciones, ni ciento por ciento documentales. Hay algo mixturado allí, no hay preponderancia de un género, pero sí una mezcla. Se podría hablar de semidocumental o de documental reconstruido. “Es que la realidad social boliviana es muy inspiradora, es muy rica. Es un país muy interesante, con la presencia de una cultura indígena muy poderosa. Parte de las películas de nuestro Grupo Ukamau han estado abocadas a la realización de películas con historias de protagonistas indígenas. Porque consideramos que políticamente era muy importante convocar la atención del resto de la sociedad blanco-mestiza que siempre miró a la mayoría de la sociedad con mucho desprecio, con mucha ignorancia. Y esto ha ocurrido hasta hoy o hasta hace muy poco tiempo. Incluso la izquierda boliviana jamás pensó en los indios como una clase estratégica, en un segmento revolucionario de la sociedad. Nunca los miró así. Como los despreciaba o los paternalizaba, nunca se interesó en la cultura indígena. Los marxistas bolivianos aplicaban la ortodoxia marxista en la realidad boliviana, y no tenía nada que ver. El tema de que se pueda situar a la cultura como una parte de la superestructura de la sociedad, que es marxista, en la sociedad boliviana era equivocado porque la cultura está en la base de la sociedad, e impregna, modifica e influye en todas las conductas en todo el acontecer de esa sociedad desde abajo. Donde la cultura determina la actividad y las acciones políticas, la política no determina la cultura. Esa es la diferencia.”
Surge una comparación. Insurgentes, su film más reciente, es una película didáctica narrada en sentido inverso, que comienza en el presente y de ahí viaja al pasado, a sus orígenes. Y ya sea para atrás o para adelante, en relación con otras películas suyas, hay una cuestión historicista que se mantiene. Y esto se da de la mano con lo didáctico, pero no como una pedagogía obvia y elemental sino de lo otro, de lo que no se ve, de lo tapado. De aquellos de los que no tienen (o tenían) voz. En cierta manera, Insurgentes puede ser una síntesis de la obra de Sanjinés. Del blanco y negro al color, de lo semidocumental duro a la ficción pura, con menor o mayor presupuesto, ya sea filmando en su país o en Perú o Ecuador, siempre mostró y demostró diciendo: “Señores, acá hay un pueblo, acá hay una sangre, ¡acá está pasando algo!”. Con todo lo que está sucediendo últimamente en Bolivia, podemos decir que en la obra de Sanjinés había alertas desde el cine, de la cultura. Y se llega a esto, a Insurgentes. Que a su vez dialoga con la historia y dice que hemos llegado a estos días porque antes pasó toda esta historia. Y no habla de cine ni de música. Habla de los “Evos Morales” de cada tiempo, de cada siglo.
“Te voy a contar el porqué de narrar la historia al revés. Tiene que ver con la cosmovisión indígena. Los indios no se plantean el tiempo como un fenómeno lineal, esto empezó acá y terminó acá, el desarrollo y el final. Tienen más bien una comprensión más profunda de la realidad, más dialéctica también. Las cosas no son negro o blanco, gordo o flaco, pueden ser gris también. Y de una manera más sabia utilizan una lógica trivalente, podemos llamarla. No bivalente como el pensamiento cartesiano europeo. Y plantear la historia de esa manera es contarla como ellos la cuentan, como ellos la ven. Cuando te encuentras con un narrador oral, que te cuenta una historia o una leyenda, generalmente comienza destruyendo la intriga. En el cine occidental, la intriga, muchas veces, es el motor de la historia. A medida que te van contando la trama, quieres saber qué es lo que va a pasar. Como termina todo eso y muchas veces el autor se complace y se ensaña contigo, desorientándose para hacerte creer que va a terminar así o asá. Es una trampa generalmente la narrativa. Los indios no hacen así. Empiezan por el final. Como ocurre en la película. ¡Un hombre indio ganó el poder! ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que se llegó a esto? Entonces vamos a retroceder para encontrar el origen de este proceso.”
La pregunta sería: ¿por qué hizo lo que hizo?, o ¿para quién lo hizo?
–También tiene que ver con la evolución del lenguaje. Ese lenguaje que empezó a ser occidental, una narrativa aprendida en la escuela para contar las cosas como la cuentan las películas gringas o europeas. Y cuando las aplicábamos al destinatario que queríamos llegar, encontrábamos que no conectábamos con ese destinatario que no conectaba con ese lenguaje. No es que no lo entendían. No conectaban, no lo sentían propio. Poco a poco, a través de experiencias, de fracasos, entendimos que teníamos que cambiar la narrativa, que teníamos que entender la cultura de ese destinatario, que no era la misma que la ciudad. Por ejemplo, ellos en su comportamiento cotidiano, en su organización social, ¡anteponían el nosotros al yo! Eso hace la gran diferencia con el mundo de Occidente. Y en Bolivia también con la clase dominante, el individualismo. Educada por toda la cultura heleno-judeo-cristiana que fue construyendo los paradigmas de la vida con el individualismo que nació, que generó después la propiedad privada, y ésta a su vez generó el capitalismo. Y estamos jodidos hoy en el mundo debido a este desarrollo equívoco. Los europeos se han equivocado, como se han equivocado siempre. Ellos eran los salvajes. Pintaron de salvajes a los indios, pero resulta que los indios eran mucho más desarrollados que ellos. Muchísimo más avanzados socialmente que ellos. Ellos sólo tenían un desarrollo mecánico, un desarrollo tecnológico y militar, porque tenían 7 mil años de experiencia guerrera, tenían armas de destrucción masiva cuando entraron a la Conquista. Al comparar flechas contra cañones no se podía vencer. Como ocurre hoy en día con el Imperio. De alguna manera es lo mismo, ¿no? ¿Cómo puede ser que un país poblado con dirigentes imbéciles como Bush, e ignorantes como Cheney, manejan y dominan el mundo? Son los mismos salvajes, como los colonizadores, con la misma política. Van a Irak y destruyen el Museo de Bagdad y borran parte de la memoria de la humanidad. Hacen lo mismo que hacen los curas españoles en México y queman los códices mayas. No han cambiado, no ha pasado nada. Porque esa cultura es el individualismo, es absolutamente limitante, es autodestructiva porque termina por volverse contra sí misma. Es lo que está pasando hoy día en el mundo capitalista. Europa está cosechando lo que ha sembrado. Y ese gran desafío es el que tiene y tuvo siempre la sociedad boliviana, el de no entender la profundidad de la cultura quechua y aymara, que son los dos grupos étnicos más grandes que hay. Entonces hay un desfasaje tremendo porque se ha subestimado a esa mayoría y no se le ha dado la importancia que tenía. Y cuando esa mayoría emerge por su propia cuenta, sin el apoyo de ellos, se sorprenden y dicen: “¿Qué ha pasado? ¿Ahora estamos con un indio con poder encima?”. Y no se resignan a ver que el canciller es indio, que el gobernador de La Paz es indio, que la ministra de Justicia es india y que el presidente es indio, y así. Y lo peor para ellos, para esa clase dominante, es que están sintiendo que eso es irreversible, que eso no cambia. Puede enfermarse o retirarse Evo Morales, o cualquier cosa, pero el piso ya se subió. No hay paso atrás.
Con los cambios de las políticas estatales de fomento, el surgimiento de muchas escuelas de cine y el arribo de las nuevas tecnologías, ¿cómo ve hoy al cine latinoamericano y a su público?
–Lo bueno es que para una cinematografía como la boliviana, que se realiza en una ciudad que no tiene laboratorios de cine, es una bendición. Que podamos grabar imágenes y procesarlas de inmediato en la computadora es un salto enorme. Pero tiene su lado negativo también. Porque los jóvenes que han empezado a hacer infinidad de películas, en su mayor parte unos mamarrachos, no se exigen rigor. Como tecnológicamente hay menos exigencia, el cine es más light. Como creen que tienen la cámara más sofisticada y más carita, piensan que pueden hacer la mejor película, existe esa distorsión. Pero también hay jóvenes que están estudiando, que nos miran, que van a ser los cineastas de mañana, y siempre les digo que hagan cualquier película: policiales, comedias, lo que quieran, no hay problema. Yo no les voy a exigir que hagan sólo cine político o cine comprometido, no. Pero que sea boliviano. Que tenga su mirada puesta en la cultura de mi país, en la sociedad y en la problemática de los bolivianos. Porque los bolivianos necesitan ese cine. Las sociedades se constituyen con el arte. Es el mejor instrumento. No la política, el arte. El arte llega.
Insurgentes, de Jorge Sanjinés (Bolivia - 83’), se exhibirá como película invitada en el 20º Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales en Rosario, hoy a las 18 en el Museo Diario La Capital, http://flvr.centroaudiovisual.gov.ar/
Y también estará en la competencia oficial de largometrajes del 2º Festival Internacional Unasur Cine, San Juan, del 13 al 20 de septiembre. Días y horarios a confirmar. Consultar la página web: http://www.unasurcine.com.ar/index.php/descarga-la-programacion y enwww.facebook.com/UnaSurCine