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domingo, 19 de enero de 2014

FATIH AKIN: Contra la pared

Conocí su cine a través de la película 'AL BORDE DEL CIELO'. Me llamó la atención ese entrecruzamientos de culturas y de destinos. Hijo de turcos nacido en Alemania (Hamburgo), filma lo que conoce.  Aquí va un artículo sobre una de sus películas
CONTRA LA PARED
Fatih Akin (Hamburgo, 1973) dice que Contra la pared -ganadora del Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín y candidata a cinco premios de la Academia Europea- es una película alemana de alma turca. Rodada entre Hamburgo y Estambul, el filme (que en España se estrena el 26 de noviembre) narra una historia de amor loco entre dos suicidas. Un hombre de origen turco que deambula por las calles, entre noches de sexo, alcohol y drogas, y una joven turca musulmana que sin conocerle quiere casarse con él para poder así liberarse de las costumbres ortodoxas de su familia.
Los dos bailan juntos mientras declaran a gritos que ha vuelto el punk."No me interesa el amor", explica el director. "Lo que me interesa es qué hace el amor con nosotros".

"Me he criado sin demasiados problemas con dos culturas y no entre dos culturas"

"Me he dedicado a desempolvar películas y he encontrado maravillas"
"Hace 15 años una buena amiga se suicidó porque su familia no le dejó casarse con su novio alemán. Luego, años después, conocí a otra chica turca que quería casarse conmigo sólo para poder hacer su vida sin el control de su familia. La idea de aquel matrimonio de conveniencia me ha rondado durante años, primero como una comedia y finalmente como una tragedia. De alguna manera, todo en la película es autobiográfico, o pertenece a fragmentos de mi vida". "Supongo", continúa Fatih Akin, "que si hubiera nacido mujer, mi vida hubiera sido mucho más conflictiva. Pero me he criado sin demasiados problemas con dos culturas y no entre dos culturas, y eso sólo puede ser enriquecedor. Creo que la verdadera Europa de hoy está hecha por gente como yo".
"No me gusta creer en nacionalidades", añade el cineasta. "Para mí tener conciencia nacional sólo es una carga. Quiero estar en todos sitios y en ninguno a la vez. Quiero poder inventar mi vida como en una canción de hip-hop. Coger un rumbo y luego otro. Ése es el camino que todos deberíamos seguir".
Akin se ha reunido en Madrid con viejos amigos de Hamburgo que ahora viven en Barcelona, Daniel Fuentes y Trillian, un chileno y una alemana que forman el grupo Polvorosa y que han participado en la banda sonora del filme. "Nos conocimos en Hamburgo hace años. Fatih era fande nuestro grupo. Luego él estudió Artes y Cine, pero seguimos en contacto", explica Trillian. "Quizá la película puede resultar muy oscura, pero es que Hamburgo es un lugar así, portuario y canalla", añade Daniel Fuentes. "La música es fundamental en la película. Yo escribo con música y muchas veces las soluciones a las situaciones vienen de las canciones que me gustan". Contra la pared mezcla música tradicional turca (la voz de una cíngara y su grupo divide la película en actos musicales, el recurso nos recuerda que estamos ante una tragedia clásica) con grupos actuales y con ritmos de los ochenta ("el protagonista es un hombre que ha vivido los ochenta, es un hombre con cicatrices, que arrastra el olvido de aquella época").
Contra la pared ha costado dos millones y medio de euros. El director ha puesto dinero y han participado como coproductores amigos suyos. "Al final, el camino natural es trabajar con amigos", dice. "Esta película la hicimos a pesar de la industria alemana, que nunca creyó en nosotros. Todo era un obstáculo permanente y acabamos hartos de sus convenciones. Todo son problemas. Las sacamos adelante por nuestra cuenta. La verdad es que he acabado harto de la forma en que se hace cine en Alemania". Akin cuenta que para él se ha convertido en un trabajo el estudio del cine turco y su historia. "Me he dedicado a desempolvar películas y he encontrado maravillas. Me gustaría que el cine turco fuera conocido en toda Europa. Ahora, cada vez que tengo ocasión, organizo proyecciones de películas increíbles que todo el mundo debería conocer. Creo que el tono de mi película es deudor del cine realista turco".
Akin cuenta que el título hace referencia a cómo los dos personajes principales se rompen una y otra vez la cabeza contra la pared. Él es un héroe trágico, un hombre violento y autodestructivo que está interpretado por el actor Birol Ünel. "Le admiro, celebra la autodestrucción poética, como Kurt Cobain y Jim Morrison". Ella, interpretada por Sibel Kekelli, es una joven con ganas de disfrutar de su cuerpo. Alegre y desesperada a la vez, logra engatusar al viejo lobo para que se case con ella. "Sibel trabajaba en un Ayuntamiento de Essen. No era actriz. Luego ha sufrido críticas muy duras por el personaje, una mujer demasiado liberada para algunas mentes. Para colmo, la prensa amarilla se cebó con su pasado cuando averiguaron que había hecho cine porno. No fue muy agradable".
Contra la pared es candidata a los premios de cine europeos que se celebran en Barcelona el próximo 11 de diciembre. Mejor película, mejor guión, mejor director, mejor actor y mejor actriz. Akin se resiste a hacer pronósticos, sobre todo si una película de Almodóvar está por medio: "Para mí, Almodóvar es Elvis", sentencia.

jueves, 9 de enero de 2014

RESTAURACIÓN Y REMASTERIZACIÓN


Sergio Rentero, uno de los responsables del rescate digital, señala que la “puesta en valor” no sólo significa un resguardo del archivo, sino también la posibilidad de un nuevo ciclo económico: “Son formas de revisar nuestra historia y recuperar puentes generacionales”.
por Ezequiel Boetti
¿Qué tienen en común Los bañeros más locos del mundo, La Mary, Camila y Tango feroz? Lo primero y más evidente es que las cuatro forman parte del Partenón de los clásicos del cine argentino. En algún caso por popularidad y trascendencia antes que calidad artística, es verdad, pero clásicos al fin. Para lo segundo hay que tener a mano una grilla de próximos estrenos. ¿Estrenos? Perdón, reestrenos debería decirse, ya que todas ellas pasarán, en versión remasterizada, por la cartelera comercial a lo largo del año naciente. ¿Más en común? Tanto la flamante versión de las aventuras marplatenses de Emilio Disi, Berugo Carámbula, Gino Renni y compañía, que se verá desde mañana en todo el país, como las de los romances de la Mary y el Cholo y la joven Camila y el cura Ladislao, tienen la firma de Cinema Gotika, misma compañía especializada en masterización, remasterización y restauración audiovisual que hace un año y medio puso manos a la obra en la reparación de alrededor de 300 films recién ingresados al archivo del canal Incaa TV.
“Buscamos reestrenos que cumplieran con tres criterios: que pudiéramos tener el negativo o interpositivo sano para darle una buena calidad, que estén disponibles los derechos y que en su momento hayan llevado más de un millón de espectadores o tengan una importancia muy fuerte en los años posteriores”, explica a Página/12 el socio fundador Sergio Rentero, antes de justificar la elección de esa comedia orgullosamente anacrónica que es Los bañeros más locos del mundo como nave nodriza de lo que vendrá: “Era una película con la que sabíamos que nos íbamos a divertir. Quisimos hacer lo que hubiera hecho nuestro chico interior hace veinte años”. Claro que la diversión insumió tiempo y dinero, sobre todo si se tiene en cuenta que Gotika reconvirtió el film al 3D. ¿Cómo es, entonces, darle tridimensionalidad a un producto a priori no pensado para ese formato? “Muchas películas hoy se filman en 2D y después se pasan”, observa el empresario, y agrega: “En ese sentido, se hace el mismo trabajo en una película actual que en una hecha hace cincuenta años, con la salvedad de que en el último caso no estaba pensada para eso. Entonces hay que hacer un laburo exhaustivo recortando las distintas figuras, capas y fondos para darle profundidad. Es un trabajo chino”.
–En los últimos años se reestrenaron Top Gun, Volver al futuro, El Padrino, Casablanca y Scarface, entre otros. ¿A qué atribuye esta tendencia?
–No lo veo como una tendencia, sino que para mí es natural. Yo soy casi dramaturgo –estudié en la Escuela Metropolitana de Artes Dramáticas, pero no llegué a recibirme– y en el ámbito teatral es normal ver reposiciones. Si yo ahora digo que mañana dan un Sófocles nadie habla de “tendencia” u “ola” porque lo que se busca es que las nuevas generaciones conozcan a los autores clásicos. En el cine es mucho más caro hacer una remake, pero estamos en un momento en el que la tecnología permite que se genere un puente entre esas películas y las nuevas generaciones. Son formas de revisar nuestra historia y de recuperar esos puentes.
–En una entrevista explicó que remasterizar es “tomar el original y ponerlo en valor”. ¿A qué se refería?
–Hay varias líneas para pensarlo. Yo tengo una visión de negocios del entretenimiento, pero desde una compañía que se dedica a preservar y restaurar. Nosotros firmamos un contrato para una serie de películas entre las que por ejemplo estaba La Mary, que hasta ahora se veía mal en DVD, se pasaba en mala calidad en el Canal Volver y estaba guardada en unas latas que aparecieron detrás de un mueble. Esa misma película va a tener otro valor una vez que la restauremos y la pongamos en cine. ¿Por qué? Porque se va dar en salas y el público puede pagar por ir a verla y venderse a otros mercados internacionales. Eso significa poner en valor: hacer que productos que estaban dormidos se revaloricen como obra y también como producto comercial.
–Usted habla de una copia de La Mary guardada en una “lata oxidada”. ¿Eso representa el estado de preservación general del cine argentino? ¿Cómo catalogaría la situación actual en ese aspecto?
–Hay cuatro o cinco productores que conservan su material, pero el resto no. Acá no está la figura de un productor tomando dimensión de lo que puede pasar a futuro con una película. Además, tampoco existe la figura de las majors; no están Fox, Warner o Universal velando por un producto que saben que en algún momento van a poner de nuevo en valor. Un caso paradigmático es Star Wars, con las ediciones extendidas y los DVD y BluRay remasterizados. Recién en los últimos cinco años se empezó a crear una conciencia respecto de la preservación gracias a Incaa TV y las películas que cedió el grupo Turner, por ejemplo. Pero en general, y con excepción de esos productores, el estado de conservación es paupérrimo. Bah, nulo.
–¿A qué atribuye esa “conciencia” creada en los últimos cinco años?
–Me parece que es una extensión de un momento histórico en el que podemos sentarnos a revisar. Tenemos una democracia muy joven y tuvo que pasar un tiempo para que podamos hacer que la memoria vaya un poco más para atrás. Cuando hacemos eso nos damos cuenta de que tenemos cosas muy grossas. Estaría bueno que si nos vamos a rearmar y pensar al cine como industria revisemos lo que hacíamos hace 20, 30 o 50 años. Además está el factor tecnológico. Siempre los cambios históricos están ayudados por una necesidad, una decisión y una herramienta. Hace quince años hubiera sido casi imposible y extremadamente costoso.
–Muchos expertos en el área de preservación miran de reojo el almacenamiento “digital” por una potencial incompatibilidad de soportes. ¿Siempre es mejor que exista una copia analógica o alcanza con lo digital?

–A mí me parece ridículo polarizar la preservación. Al menos en nuestro caso, nos dedicamos a las dos cosas; por mi edad fui uno de los últimos en trabajar con moviola y de los primeros en trabajar en lo digital. Hay que tratar de someter al material fílmico a la menor cantidad de estrés, tocarlo y moverlo lo menos posible, preservarlo y a su vez hacer una copia digital para más seguridad. Cuando uno toma el negativo y lo convierte a digital, después puede volver a crear un negativo y darse el lujo de hacer la cantidad de réplicas que uno quiera. Si el negativo físico se incendia y no hay copia, se pierde. Nuestra idea es preservar el negativo, hacer copias digitales y que las películas pasen a ser del público. Si uno hace una preservación analógica y la proyecta dos semanas en un cine, no existe: la obra debe ser de los espectadores. Ellos tienen que poder ir al cine, después comprarse el DVD y verla en HD en Internet porque para eso se hizo una película, para ser vista. Y todo eso se hace muy tranquilo porque hay copias digitales.