colectivo de cine

colectivo de cine
colectivo de cine. Documentales- Seminarios- Producciones

viernes, 13 de abril de 2012

Clase media

“La clase media funciona como una categoría vacía; le falta consolidarse ideológicamente”

El director Juan Carlos Domínguez explica en el documental Clase media qué papel jugó la clase media argentina en cada momento de la historia y cómo construyó su identidad. El sábado 14, en el CC de la Memoria, continúa el debate que le sigue a cada proyección.  

POR MARCELA MAZZEI

Por qué tanta vehemencia en la defensa que la clase media argentina hizo de intereses que terminaron perjudicándola, de los golpes de estado a la receta neoliberal de los noventa, hasta el asunto de las retenciones móviles y al relato de la inseguridad que encarece las expensas a razón de guardias las 24 horas por edificio. Porque cada una de estas medidas que abrazó contenía en su discurso al menos alguno de los elementos que conforman su identidad. Así lo entendió Juan Carlos Domínguez cuando terminó el documental Clase media (2011), que le llevó dos años de investigación, reflexiones personales profundas y la desconfianza de algunos de sus allegados. “¿Y vos por qué te metiste con la clase media?, ¿qué querés decir de nosotros?, sos un renegado”, cuenta que le decían hasta los miembros de su equipo de filmación.
A través de un recorrido histórico, el documental busca definir a la clase media argentina, y se vale para eso de testimonios de especialistas de diversas disciplinas y lugares en el espectro ideológico: Juan José Sebrelli, Ezequiel Adamovsky, Maristella Svampa, Ricardo Foster y Jorge Halperin; más los protagonistas: personas de clase media que ponen en palabras su esencia; y también buena parte de la filmografía costumbrista local. “Traté de comprimir un siglo en una hora para mostrar los hechos más significativos de la Argentina y cómo actuó la clase media en ese momento”, explica Domínguez, que, si bien adoptó un punto de vista crítico, se define a sí mismo como parte de este “colectivo”. “Soy clase media, soy un poco el resumen de esas dos argentinas que muestro en la película".

-¿Por qué filmar esta película hoy?
-Tiene que ver con un proceso interno. Siempre fui de observar, hablar con amigos (de todos los colores políticos que te puedas imaginar), y nunca había podido reunir y darle un sentido a todo eso. Y la crisis del 2008 me sorprendió, porque no podía entender por qué la clase media se sentía identificada con la gente del campo, los terratenientes, un sector que no tenía nada que ver excepto por el asado que come el domingo; y menos entendía la rabia con que había salido a defenderla. Sin decir que tenía que defender al gobierno, por qué se jugó con tanta bronca y tanto odio.

-La película tiene un recorrido histórico, ¿en qué momento se da este defasaje entre la posición social y la postura ideológica?
-Hay un quiebre importante, según sostiene Adamosky, que marca la identidad de la clase media: el surgimiento del peronismo. Ahí la clase media terminó de consolidar su identidad al emerger un nuevo actor. Las clases medias se definieron: “no tengo nada que ver con este mundo plebeyo que apoya al general Perón, pero tampoco con este elite dominante que había gobernado este país hasta el peronismo.

-En un momento, el documental asume que la clase media es una construcción que adopta discursos diversos…
-Sí, si ves a lo largo de la historia la clase media es como una categoría vacía que a veces opta por la derecha, a veces por la izquierda, como que le falta consolidarse ideológicamente. Y eso ocurre siempre: hoy está parada en un lugar, mañana puede estar en otro. Si vamos a los textos, remitiendo a Sebreli, quizás porque no está ligada en forma directa con la producción –no es el patrón ni el obrero–, como hace un trabajo más simbólico le cuesta más llegar a una conclusión de cuál es su papel dentro de la sociedad. Pero clases medias, como dice Maristella Svampa, hay muchas. Están las clases medias retrógradas, que apuntan a la derecha, y las clases medias progresistas, que apuntan a un bien común amplio e inclusivo. Esa tensión está todo el tiempo.

-Esta idea de categoría vacía, ¿no atenta contra sus propios intereses?
-Totalmente. Trato de mostrar en la historia que, justamente, la clase media defendió con uñas y dientes a sus verdugos, a los que venían por ellos. Sin embargo, fue tomando discursos que tenían que ver con su identidad, que le resultaban familiares como "somos del primer mundo", "nosotros somos la civilización", y atrás de ese discurso, con el que la clase media se sintió identificada, vinieron cosas que la terminaron destruyendo.

-Se podría decir que no puede construir una conciencia de clase.
-Desde una ideología marxista se podría decir que es una consciencia negativa, que está desplazada y no puede ver el lugar que ocupa. Creo que es la principal falencia que tenemos nosotros como clase media es no entender quiénes somos, de dónde venimos, cómo llegamos hasta acá. Y eso muchas veces nos hace elegir gente que nos represente o nos gobierne que en realidad nos termina perjudicando.

-Una actitud aspiracional…

-Justamente también el miedo a las clases trabajadoras. La película muestra que la clase media, en su gran mayoría, viene de los inmigrantes que fueron tipos muy pobres, que llegaron a laburar sin nada. Ahí está el origen de muchos de nosotros y hoy, sin embargo, cierto sector de la clase media le tiene muchísimo miedo a todo lo que es un mundo plebeyo.

-Además de los testimonios, en el documental hay muchas escenas de películas argentinas. ¿Cuál es la función de esta filmografía realista?
-Quería hacer una película dinámica, y eso se complica cuando tenés muchas cabezas parlantes: gente explicando cosas. En busca de un recurso, un profesor me dijo: el cine argentino es clase media por excelencia. Y empecé a investigar y a recortar del cine costumbrista.

-¿En general viste una actitud crítica o se reproducen los estereotipos de su identidad?
-Hay de todo; películas como Así es la vida son un prototipo de lo que es la clase media, y después tenés las de Tita Merello, Mercado de Abasto o Arrabalera, que son películas donde esa tensión crítica está presente todo el tiempo. La Catita de Niní Marshall es un personaje que intenta pertenecer al prototipo del argentino ideal que se forjó en los primeros años del siglo XX: hijo de inmigrantes, blanco, con dinero y una vida en las grandes ciudades. Y está el cine de Romero también, con Gente bien, donde se ve esa tensión entre el argentino de primera y el de segunda.

-¿Y en el cine actual?
-Creo que cualquier película tiene mucho de lo nuestro. Por ejemplo, en Cama adentro, que es una película de la época posterior a 2001, está la tensión entre una clase media venida abajo y su mucama. Es una película excelente.

-¿Qué otros elementos conforman la identidad de clase media?
-Antes la clase media era muy lectora, tenía libros, biblioteca, compraba el diario todos los días; hoy tiene más que ver con el entretenimiento: jugar a la Play, salir al Shopping (como se ve en la película). La clase media está más dispersa: por un lado está la clase media baja que no la pasa tan bien y se le complica incluso acceder a la universidad; y también está la que dedica su tiempo libre al entretenimiento, no se interesa por nada más que ver cómo consume y cómo pasa su tiempo. Eso también es un problema, porque ahí te venden cualquier verdura.

-Y ahí volvemos a la clase media como categoría vacía…
-Hay mucha gente que hace política con eso, te van dirigiendo: nosotros somos la civilización, los blancos, los buenos y ellos son los malos, los feos, los pobres. La diferencia está en estar formado e informado. Me pasó con la película, que hubo argentinos que me dijeron: "Yo no sabía que habían bombardeado en la Plaza de Mayo", gente grande me lo dijo. Es un poco complicado definirla, no podés decir "la clase media es esto", porque sería injusto. Pero sí podés decir que es un espectro grande donde hay de todo. Es interesante una categoría que usa Sebreli, que es un colectivo: donde hay gente que se va cayendo de la clase media y otra que va subiendo, pero es un colectivo que siempre está lleno. Y siempre va tomando diferentes direcciones.

-En este vaivén ideológico, ¿cuál creés que fue el peor movimiento de la clase media?
-Hubo muchos, pero aliarse con el menemismo, reírse de lo que estaba pasando y después, cuando vino la inseguridad con 20 % de desocupación, pedir el gatillo fácil. La clase media nunca se da cuenta que su movimiento económico tiene que ver con un modelo económico que está a nivel macro. Ese sector retrógrado nunca entendió que todo lo que pasó después fue porque muchos de nosotros la pasamos bien un tiempo.

-¿Y lo más destacable?
-En general, si decís “hablame de la clase media”, la mirada de mucha gente va a ser despectiva, y la clase media aportó muchísimas cosas a este país. Por eso me pareció que tratar de abarcar un siglo –desde la llegada de los inmigrantes hasta hoy– era ser justo, porque cada uno puede sacar sus conclusiones. En lo personal, la película me modificó bastante, y las ideas que tenía al principio no son las que tengo al final. Por ejemplo, el movimiento de derechos humanos lo impulsó la clase media. Las madres eran como mi vieja, de estar cocinando y mirando la tele y sin embargo se calzaron el pañuelo y salieron. La ves a Carlotto y es de clase media; todas son mujeres clase media que cambiaron.

-¿Qué más se comenta en las proyecciones?
-Adonde me inviten, voy: el sábado 14 se proyecta en el Centro Cultural de la Memoria (ex ESMA) y hace un mes estuve en el Rotary Club. La clase media está en todos lados: ¿qué tiene que ver esta gente más de derecha con los del PO? Somos todos de clase media. Y muchos vienen con los padres; todos tienen algo para decir: esta película siempre termina en debate.
Una vez la pasé con Rómulo Berruti en Lanús y una persona se enojó: “No sé por qué vos te parás en el paradigma de civilización y barbarie, porque en realidad los maestros somos mucho más que trabajadores”... Y ahí se armó, porque otro grupo de gente se sentían trabajadores de la educación. Y se agarraron entre ellos. Todo el mundo se venía a confesar conmigo y a decirme que no era clase media, muchos enojados, pero esta película es un recorte. Una señora me dijo: “¿Por qué hacés esta película?” ¿Y por qué no voy a hacerla?


No hay comentarios:

Publicar un comentario