colectivo de cine

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colectivo de cine. Documentales- Seminarios- Producciones

martes, 7 de junio de 2011

GRITA LIBERTAD

Donald Woods con Nelson Mandela
Daily Dispatch en la actualidad
Sir Richard Attenborough
 Entre los medios de comunicación contemporáneos, los de carácter audiovisual se llevan la palma en audiencia. Sin embargo, la prensa escrita posee una primordial influencia, pues tiene presencia en los circuitos de decisión y en los segmentos de nuestras sociedades que piensan, discuten y proponen. Aunque los grandes públicos, entre quienes se encuentran la mayoría de los votantes, prefieren la televisión y la radio, la prensa escrita influye en dichos medios y genera opinión que puede intervenir positivamente.
Es el caso del periódico sudafricano, East London's Daily Dispatch, en el que su fundador y periodista Donald Woods (blanco), fue tomando paulatinamente conciencia -sobre todo por parte del activista Steve Biko, de la situación del apartheid de y cómo eran tratadas las personas negras. Donald se convirtió en un firme opositor al régimen que imperó en Sudáfrica desde 1948 a 1994, y en un gran amigo del líder de Conciencia Negra, Steve Biko. Tras una dura lucha en la que él y su familia se ven comprometidos, perseguido por la policía sudafricana, tras la captura y muerte por torturas de Biko, logró salir del país y publicar las fotos que sacó en el depósito de cadáveres en la prensa extranjera y finalmente en el libro «Biko», que influyeron notoriamente en el resto del mundo y en la caída del apartheid.
La vida de Donald Woods, su relación con Steve Biko, la muerte de éste y los avatares del periodista para salir del país fueron reflejados en la película Grita libertad (Cry Freedom), de Richard Attenborough  La  película, de 1987, consiguió redoblar la ya importante repercusión de los testimonios de Woods contra el régimen de Pretoria, que intentó desprestigiarla y hundirla, a sí como al propio Woods y a la familia Biko, que actuaron como asesores. Nelson Mandela, Premio Nobel de la Paz, definió a Donald Woods como «un sudafricano excepcional».

Gran Bretaña, 1987, 152 minutos.
Director: Richard Attenborough
Guión: John Briley
Música: George Fenton
Fotografía: Ronnie Taylor 
Intérpretes: Kevin Kline (Donald Woods), Denzel Washington Steven Biko), Penelope Wilton (esposa de Woods), John Hargreaves, Zakes Moke, Ian Richardson, Alec McCowen, Kevin McNally
Sinopsis: Donald Woods es el editor jefe de un diario liberal sudafricano. Ha escrito varios editoriales críticos con las ideas de Steve Biko. Pero tras encontrarse con él por primera vez, cambia de opinión. Se encontrarán varias veces más y esto llamará la atención de la policía de seguridad sobre Woods. Cuando Steve Biko muera bajo custodia policial, escribirá un libro sobre él y tendrá que salir clandestinamente del país para publicarlo.
Premios: 3 Nominaciones a los oscar. Festival de Berlín: mención especial.

miércoles, 1 de junio de 2011

HISTORIA DEL PRIMER FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA

por DARIO LAVIA

El 14 de marzo de 1954, tras la exitosa culminación del primer festival de cine de Mar del Plata (denominado "Festival Internacional Cinematográfico"), el presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, envió al Subsecretario de Información Raúl Alejandro Apold la siguiente nota (publicada, por supuesto, en el aparato de prensa oficialista):
"Estimado subsecretario y amigo:
"Al darse por finalizadas las tereas relacionadas con el Festival Internacional Cinematográfico de Mar del Plata, realizado bajo su directa y eficiente dirección, me es particularmente grato hacerle llegar mis más efusivas felicitaciones por el brillante éxito obtenido.
"Adecuada organización, coordinación y normal desarrollo de los actos previstos, como así también el eco favorable, espontánea adhesión y simpatía que ha hallado en nuestro pueblo, constituyen un índice elocuente de la capacidad, espíritu de trabajo y responsabilidad de quienes han tenido a su cargo la concepción, dirección y ejecución de los trabajos.
"He observado asimismo, que todas las delegaciones han expresado su complacencia y admiración por las atenciones recibidas, por el afecto demostrado y, en general, por el magnífico desarrollo de este Festival que, en definitiva, ha resultado una verdadera fiesta de confraternidad internacional, a cuyo éxito ha concurrido, por cierto, la elevada jerarquía de las distintas delegaciones extranjeras que nos visitaron.
"Le ruego, pues, que haga extensivas mis felicitaciones a todas aquellas personas que han colaborado con usted en la gestación y realización efectiva de este conjunto de actos de real intercambio artístico y cultural, tan propicio para el acercamiento espiritual y efectivo de los pueblos, y que tanto contribuyen a un mayor conocimiento y prestigio de nuestro país.
"Con tal motivo, me es grato reiterarles mis congratulaciones con un gran abrazo. - Firmado: JUAN PERÓN"
Apold: Más papista que el Papa
¿Qué se puede decir del Sr. Apold que no figure en libros, artículos o revistas históricas? Muy poco, desde luego, pero podríamos resumir sus precedentes diciendo que de ser ordenanza en La Época se convirtió en cronista deportivo, luego asesor para ALAS DE MI PATRIA (1939) de Carlos Borcosque, publicista para Argentina Sono Film, y jefe de los periodistas acreditados en presidencia. En 1947 llegó a la Dirección General de Difusión hasta que dos años después asumió como Subsecretario de Informaciones del Estado, tomando con alta rigurosidad la misión de alinear los mensajes de todas las obras artísticas (radio, cine y, más tarde, televisión) al ideario oficialista, así como dirigir todas las reparticiones de su organismo (Prensa, Difusión, Publicidad, Espectáculos Públicos, Archivo Gráfico, Registro Nacional y Administración). Acuñador de la frase "Perón cumple, Evita dignifica", su obsesivo celo le valió en 1950 la máxima condecoración peronista: la medalla a la lealtad. Entre sus tareas también se dedicaba a establecer las listas de aquellos que "no corrían". Eventualmente, los artistas cuyas opiniones políticas eran contrarias al peronismo terminaron emigrando (la Lamarque, García Buhr, Luisa Vehil, Esteban Serrador, Petrone...) o vendiendo medias de contrabando (Alberto De Mendoza); pero como habrá sido la rigurosidad de la tarea, que hasta algunos acérrimos peronistas terminaron convirtiéndose en víctimas de Apold: Hugo del Carril y su odisea por la filmación de LAS AGUAS BAJAN TURBIAS (1952), Fanny Navarro, de presidenta del Ateneo Cultural "Eva Perón" a su caída en desgracia luego de las muertes de Eva y de Juan Duarte, etc. [1] Sin duda, el "papismo" más allá del bien y del mal de Apold fue común al de muchos funcionarios peronistas y, a lo largo de las décadas, muchos otros, peronistas, no peronistas, metaperonistas, mitoperonistas, montoperonistas...
El Subsecretario de Informaciones, Sr. Apold, departe con Irene Dunne, Frank Borzage y Juan Carlos Thorry
El Subsecretario de Informaciones, Sr. Apold, departe con Irene Dunne, Frank Borzage y Juan Carlos Thorry
Babilonia gaucha
Tita Merello y Mary Pickford, dos leyendas mano a mano
Tita Merello y Mary Pickford, dos leyendas mano a mano
Apold no dejó pieza suelta en aquella épica aventura. A principios de marzo comenzaron a llegar las delegaciones españolas, checa y soviéticas vía aérea [2], y las estrellas argentinas fueron a recibirlas al aeropuerto internacional de Ezeiza. La comitiva de recepción estuvo compuesta por los intérpretes Mirtha Legrand, Luis Sandrini, Malvina Pastorino, Nelly Panizza, Iris Marga, Fanny Navarro y los directores Daniel Tinayre y Luis César Amadori. Los visitantes fueron conducidos al suntuoso Alvear Palace Hotel. De la Madre Patria llegaron luminarias como Ana Mariscal, Marisa de Leza, Aurora Bautista, María Asquerino, Ana Esmeralda, Fernando Fernán Gómez, Jesús Tordesillas, Virgilio Teixeira, Cesáreo González y José Luis Sáenz de Heredia. De la Unión Soviética vinieron en nutrida delegación los intérpretes Sergei Bondarchuk, Sergei Stolaryov, Natalya Medvedeva y Alla Larionova, técnicos y músicos [3]. También había representantes de los países satélites: los actores Imre Apáthi y Miklós Gábor por Hungría, la actriz Halina Czerny-Stefanska y el director Aleksandr Ford por Polonia; la actriz croata Marija Crnobori por Yugoslavia; la actriz Jana Vinklarova por Checoslovaquia; también venían emisarios del arte de Bulgaria. De Francia venían Viviane Romance, Michel Simon, Nicole Maurey, Danielle Godet, Frank Villiard, André Cayatte y Danny Robin; de Inglaterra Trevor Howard, Zena Marshall, Isobel Dean, Lana Morris, Mai Zetterling, Michael Powell y Emeric Pressburger; por Italia arribaron Alberto Sordi, Isa Miranda, Bianca Maria Fabbri, Marinella Delli, Floria Mariel y Lila Rocco [4]; por Alemania la legendaria Lil Dagover, Ruth Leüwerick, Winnie Marcus, Heli Finkenzeller y Sonja Ziemann; por Suecia la actriz Haide Göransson junto a funcionarios del Instituto de Relaciones Culturales. Lejano Oriente no quedó afuera, y estuvieron presentes Michiyo Aratawa y Fubuki Koshiji (erróneamente difundida como "Fabuky Po Shiji" en todos los medios). Desde México llegaron los intérpretes Ramón Armengol, Bárbara Gil, Miguel Córcega y el realizador Miguel Zacarías y de Canadá las actrices Nicole Germain y Denise de Saint-Pierre y el director Norman McLaren.
Hollywood en Argentina
La comitiva de los Estados Unidos fue la más numerosa. Presentes en el Festival de San Pablo, desde Brasil llegaron Robert Cummings, Joan Fontaine, Collier Young (quien por motivos laborales voló inmediatamente de Buenos Aires a Hollywood), June Haver, Jeffrey Hunter, Jeanette MacDonald, Fred MacMurray, Ann Miller, Walter Pidgeon, Errol Flynn, Patricia Wymore, Gene Raymond, Edward G. Robinson y Barbara Rush. Desde California vinieron la legendaria "Novia de América" Mary Pickford, Charles "Buddy" Rogers, Irene Dunne, Susan Cabot, Corinne Calvet, Wendell Corey, Katherine Hughes, Rosita Moreno, Lori Nelson, Claire Trevor y Frank Borzage. El presidente de la MPAA Eric Johnston, amigo personal del general Dwight Daniel Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, fue la figura corporativa de la comitiva. El antecedente de la invitación lo tendió Apold, un año atrás, cuando le manifestó la idea de hacer un festival "siempre y cuando los norteamericanos se comprometieran a enviar una delegación importante en número y calidad" [5]. En Argentina, Johnston saludó a Perón de parte de Eisenhower y fue agasajado por Apold con una cena en el Plaza Hotel. La idea obvia era recomponer las relaciones (deterioradísimas) entre Argentina y Estados Unidos [6] no solo para nivelar un poco el desfavorable horizonte del cine argentino (escasez de material virgen, pérdida de hegemonía frente a la industria mexicana que venía siendo subsidiada por los Estados Unidos) sino también para mostrar puertas afuera un país moderno y cosmopolita.
El tren de las figuras
El presidente Perón, la actriz italiana Lila Rocco, el Sr. Aloé y Mirtha Legrand, durante el banquete presidencial
El presidente Perón, la actriz italiana Lila Rocco, el gobernador de Buenos Aires Sr. Aloé y Mirtha Legrand, durante el banquete presidencial
El lunes 8 de marzo de 1954 se inició todo. La idea era meter a todas las celebridades en "El Marplatense", tren exclusivo que desde Buenos Aires iría directo a Mar del Plata. Dos días antes se dio a conocer la nómina oficial de la delegación argentina cuyos integrantes oficiarían de anfitriones. Estaba constituída por el grueso del firmamento nacional: Tita Merello, Mirtha Legrand, Laura Hidalgo, Amelia Bence, Mecha Ortiz, Luis Sandrini, Malvina Pastorino, Enrique Muiño, Narciso Ibáñez Menta, Olga Zubarry, Elisa Christian Galvé, Analía Gadé, Fanny Navarro, Juan José Miguez, Eduardo Cuitiño, Santiago Gómez Cou, Juan Carlos Thorry, Ana María Lynch, Carlos Cores, Nelly Panizza, Angel Magaña, Pedro Maratea, Iris Marga, Hugo del Carril, Luis César Amadori, Daniel Tinayre, Atilio Mentasti (productor de Sono), Horacio Cantaluppi (Sindicato de la Industria Cinematográfica) y Antonio Merayo (representando a los técnicos). Zully Moreno, estrella mayor del cine peronista, ausente con aviso por maternidad. La salida fue demorada debido a la multitud que despidió a los artistas en la estación de Constitución pero el tren recuperó tiempo en el camino y cubrió la distancia de 400 km en el lapso de cuatro horas. Durante el viaje los integrantes de la delegación argentina fueron a presentar sus saludos a la comitiva norteamericana. El grupo recorrió el resto de los vagones saludando y creando un ambiente de camaradería. Sandrini organizó un coro y les enseñó una canción genovesa. Americanos, franceses, italianos y españoles se sumaron al canto. Luego los argentinos entonaron "Mi Buenos Aires Querido" de Gardel-Le Pera. Dentro de las limitaciones del lugar, la española Aurora Bautista se lanzó a unas sevillanas y Cores, Magaña, la Zubarry y Laura Hidalgo respondieron con una especie de malambo. Gómez Cou enseñó a las actrices japonesas como comer empanadas criollas con las manos y Errol Flynn se quiso interiorizar sobre los vinos argentinos. A los rusos se les dio champagne mendocino que les gustó más que el autóctono de Crimea.
Se larga el festival
Bienvenida oficial a Tita Merello. De izquierda a derecha: Antonio Cafiero (Secretario de Comercio), Raúl Mendé (Secretario de Asuntos Técnicos), Perón, Raúl Alejandro Apold. Detrás de Tita, Analía Gadé
Bienvenida oficial a Tita Merello. De izquierda a derecha: Antonio Cafiero (Secretario de Comercio), Raúl Mendé (Secretario de Asuntos Técnicos), Perón, Raúl Alejandro Apold. Detrás de Tita, Analía Gadé
Errol Flynn presenta sus saludos al Presidente Perón y al Subsecretario de Informaciones
Errol Flynn presenta sus saludos al Presidente Perón y al Subsecretario de Informaciones [7]
Al llegar a destino, a las 3:35 de la tarde, una de las declaraciones (publicables, y ya veremos porque) que hizo Edward G. Robinson fue: "El cine es el medio más indicado para unir a los países democráticamente". Estaba haciendo alusión a la caída de las barreras ideológicas entre los artistas. Conducidos al Hotel Provincial en una caravana de automóviles [8] que avanzó lentamente entre la marea humana congregada para recibir a la andanada de estrellas, al llegar Joan Fontaine dijo que "nunca imaginé que los artistas de cine podrían ser objeto de una manifestación así". Se refería a la masa compacta que desde la estación hasta el mar, a lo largo de la avenida Luro, y luego, doblando, hasta el hotel, ocupaba dos kilómetros en total sin dejar un solo metro de cordón policial sin presionar. A las 19 horas se realizó el multitudinario acto en que el presidente Perón, haciendo uso de su proverbial simpatía, recibió oficialmente a las delegaciones, siendo presentado a cada uno de los artistas. Hacia el final de la recepción, Joan Fontaine, Walter Pidgeon y Mary Pickford salieron a los balcones y fueron reconocidos por el público que hizo elevar rápidamente sus aplausos. Otros artistas los imitaron y Perón, a su manera un gran artista, se les unió. Al salir, miles de personas estallaron en vítores y algarabía. Por la noche se sirvió la primera de varias cenas que habrían luego en el hotel y se iniciaron las proyecciones en los cines Opera, Gran Mar, San Martín y Ambassador. Más tarde se sumarían el Ocean Rex (para el Cinemascope) y el Atlantic (para el 3-D).
Todos con todos
Danny Robin y Michel Simon llegan a "la Feliz", entre ellos, Nicolás Mouneau, de Unifrance
Danny Robin y Michel Simon llegan a "la Feliz", entre ellos, Nicolás Mouneau, de Unifrance
El martes Unitalia realizó un cocktail en el Golf Club, invitando a todas las delegaciones. El miércoles Unifrance hizo lo propio en el Yacht Club. Para dicho evento se hizo traer directo de París un cargamento de "Moet et Chandon", champagne cosecha 1943. Las botellas llegaron a Mar del Plata a las 4 de la tarde y a las 9 de la noche ya eran historia. Los rusos tuvieron su recepción en el Yacht, donde dio un concierto el gran violinista David Oistrakh [9] acompañado por la pianista Tatyana Nikolaeva. Asistieron al evento cultural Walter Pidgeon, Joan Fontaine, Fred MacMurray, Michel Simon, Viviane Romance y Wendell Corey, todos muy atentos en las primeras filas. Cuando comenzó el solista se escucharon murmuros que Pidgeon acalló con un categórico "¡Quiet!". Los invitados fueron convidados con vodka especialmente traído de Moscú el que, sumado al caviar de Crimea, generaron una fiesta realmente cálida. A la misma hora se realizaba en el Horizonte la recepción de los ingleses, a la que había sido invitada la delegación argentina. Allí sirvieron tradicionales whiskies escoceses y gin londinense. Pero como se quedaron con sed, cuando terminó el evento, todos fueron a sumarse al ágape soviético. Cada delegación tenía su propia gala y recepción. Todos departían con todos en el idioma que fuera.
Sandrini diplomático nato
Raúl Alejandro Apold conversa con Viviane Romance en una de las cenas de recepción
Raúl Alejandro Apold conversa con Viviane Romance en una de las cenas de recepción
Mirtha Legrand, instruída en el idioma, conversó con Michel Simon, Danny Robin y demás franceses. Trevor Howard conversó con Nelly Panizza gracias a Juan Carlos Thorry, que hizo las veces de intérprete. Gómez Cou conversó por señas con las japonesas, se intercambió cigarros con Robinson (con quien parló en italiano) y se entendió de maravillas con Walter Pidgeon: una vez que coincidieron en el tema teatral, no variaron el tema de la charla. Algunos hablaban en otros idiomas, por ejemplo Viviane Romance y Danny Robin, que utilizaban el inglés para entenderse con aquellos que no sabían francés. Irene Dunne y Aurora Bautista, por su parte, se comprendían mejor en italiano. Derrochando buen humor y frescura, Sandrini demostró el don de la ubicuidad, estando virtualmente en todas partes, a veces provocando confusiones. En la revista Estrellas, de marzo de 1954, Domingo Di Núbila narra que cuando el gran cómico recibió a los rusos, se presentaba diciendo su apellido. Sus interlocutores terminaron entendiendo que "Sandrini" significaba "buenas tardes" o "¿cómo está usted?" y, hasta que se aclaró la confusión, saludaron a todo el mundo diciendo "Sandrini". Pero sin recurrir a otras lenguas, efectivamente demostró ser el diplomático perfecto. Al rato de conocer a Irene Dunne, ya iba del brazo con la diva haciéndola reir con sus ocurrencias. En el garage se colocó una visera y se puso a repasar el auto de Joan Fontaine, quien se puso a ayudarlo y lo premió con un beso. Cuando le tocó posar con Trevor Howard, que estaba en shorts, él se remangó los pantalones para no desentonar. Mirtha Legrand manifestó que "sus bromas, sus ideas acompañadas siempre de una mímica expresiva, surtían efecto instantáneo" de manera que "Sandrini fue quien mejor se hacía entender". Y hablando del entendimiento entre las naciones, el mejor ejemplo sería el alcanzado por el propio Perón con la diva italiana Gina Lollobrigida, que vino al país unos meses después del festival. Tras la llegada de "la Lollo", (citamos ahora a José Pablo Feinmann en su "Peronismo, filosofía política de una obstinación argentina") "la “contra”, de inmediato, hizo circular una foto en que Gina caminaba junto a Perón, sonriente, suelta, feliz... y desnuda. Era un truco, pero se le atribuía a Perón el haber logrado que saliera desnuda en la foto, de puro perverso que era. Había una canción que decía: “Gina, Gina, Gina, mucho se habla de ti en la Argentina”" [10]. Perón, que había llegado el sábado 6, ciertamente se había dedicado a actividades sorprendentes para su habitual imagen de austeridad y sobriedad. Paseando en automóvil por Miramar, Chapadmalal o bien yendo a la función nocturna del circo "Búfalo Bill". Tal vez alguna que otra tuviera que ver más que con la diva italiana, con la joven estudiante Nelly Rivas, integrante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), que esa misma semana estuvo rondando por la Ciudad Feliz.
El quid de la cuestión
Conocedor del idioma español, Edward G. Robinson le da un apretón (de mano) a Tita Merello. Mary Pickford observa
Conocedor del idioma español, Edward G. Robinson le da un apretón (de mano) a Tita Merello. Mary Pickford observa


Dos aspectos de la masiva concentración del 10 de marzo en Mar del Plata en que sindicatos, unidades básicas, afiliados y simpatizantes recibieron a Perón (las fotos se pueden ampliar)
El martes Edward G. Robinson se marchó, supuestamente reclamado desde New York para hacer un programa televisivo. Una multitud lo vio la tarde anterior y lo vitoreó al bajar del tren, y más tarde lo vivó, enfundado en un robe bordó y saludando desde su balcón. Por su aspecto físico, el pequeño Robinson (1.65 m) era uno de los grandes gangsters del cine. En la vida real había sido inmigrante, al igual que el grueso de la población argentina. Durante la fiebre brujeril del Senador McCarthy había sido "absuelto" de sospechas de comunismo y fue considerado testigo amigable del temible Comité... pero aún así se vio molesto por la presencia del aparato político peronista y se marchó calificando el festival de "maniobra política". Desde luego ningún medio de prensa hizo eco de semejantes declaraciones. Pero no había que ser ni gangster ni estrella del cine mundial para darse cuenta del panorama que presentaba Mar del Plata en marzo de 1954. Los preparativos los había coordinado el interventor del partido en la provincia, José Constantino Barro. Se preparó una concentración para inaugurar la campaña proselitista de cara a las inminentes elecciones del mes de abril, donde se renovarían las cámaras legislativas, autoridades provinciales, municipales y también, por fallecimiento de Hortensio Quijano en 1952, un nuevo vicepresidente. El candidato del oficialismo era el Contralmirante Alberto Tessaire y los "contreras" postulaban al Dr. Crisólogo Larralde. La movilización estaba prevista para el miércoles 10, cuando Perón hablaría en un amplio estrado emplazado entre el pasaje Bristol y el Anexo I del Casino. Todas las unidades básicas de la ciudad y localidades vecinas coordinaron transporte para afiliados y simpatizantes, lanzando convocatorias para todo el mundo. De esta manera Robinson no pudo ser testigo del inflamante discurso que dio el mandatario argentino ante las miles de personas que, creemos, fueron parte de los decisorios votos en el posterior 62 a 32,5% con que el oficialismo derrotó al radicalismo en las elecciones del 25 de abril.
La actriz madrileña Rosita Moreno sonríe para la foto, sorprendida por los muchachos peronistas
La actriz madrileña Rosita Moreno sonríe para la foto, sorprendida por los muchachos peronistas
Llega el Cinemascope
El presidente Perón escucha divertio algún comentario del Sr. Carlos Aloé. A sus costados, el ministro de Relaciones Exteriores Dr. Remorino y el Sr. Apold intentan consustanciarse con el militar
El presidente Perón escucha divertido algún comentario del Sr. Carlos Aloé. A sus costados, el ministro de Relaciones Exteriores Dr. Remorino y el Sr. Apold intentan consustanciarse con el mandatario
Fanny Navarro y Carlos Cores en EL GRITO SAGRADO
Fanny Navarro y Carlos Cores en EL GRITO SAGRADO
Más allá de la avalancha de estrellas y funcionarios, lo que sí provocó un interés descomunal por parte de los turistas y de los propios marplatenses, fue la llegada del Cinemascope. El sábado anterior al comienzo del festival, tal vez para generar expectativas, se echó a correr el rumor de que a partir del domingo estarían a la venta las entradas para la primera proyección. Consecuentemente, a las 6 de la mañana ya había cola de dos cuadras ante la boletería... infructuosamente, ya que las entradas no estaban aún en venta. Fue el lunes que efectivamente se inició la venta, y antes del amanecer ya había cola de tres cuadras para obtener localidades para el ansiado estreno. El costo de cada entrada era de $50, pero aún así, en un lapso breve se agotaron. El día indicado, el martes 9, las calles que rodeaban el cine Ocean Rex se colmaron de gente. Todos querían ver a las estrellas, a Perón, a los funcionarios... a las 23 hs llegó el primer mandatario argentino, seguido de cerca por el gobernador de Buenos Aires, Sr. Aloé [11], el omnipresente Sr. Apold y una pléyade compuesta por Walter Pidgeon, Irene Dunne, Mary Pickford, Fred McMurray, June Haver y otros. Cerca de la medianoche se inició la proyección tan esperada. Se trató de THE ROBE (El Manto Sagrado-1953), filme de la Fox que iniciaba oficialmente la era de la pantalla ancha. El cuadro era apoteótico. La pantalla, ligeramente convada, ocupaba casi cuatro veces más espacio que lo usual: mucho más ancha que alta, sus medidas eran de 2,55 mts de ancho por cada metro de alto (a diferencia de la común, de 1,33 mts por cada metro de alto). El sonido también era intimidante, porque a los altoparlantes habituales se sumaban doce más (para dar la impresión de relieve del sonido estereofónico). A cuadras de distancia, en el Opera, y media hora antes, director e intérpretes del elenco presentaban uno de los dos filmes que representaban a la Argentina en el festival, la épica EL GRITO SAGRADO (1954) de Amadori, con Fanny Navarro como Mariquita Sánchez de Thompson (personaje histórico en cuyo salón por primera vez se interpretó el himno nacional argentino) y Carlos Cores. ¿Por qué el Presidente de la República iba a ver una película extranjera en vez de una que representaba el acervo nacional en su más preclara expresión? Tal vez porque ya la había visto en su propia residencia de Olivos poco tiempo atrás.
El cine en 3-D
Narciso Ibáñez Menta, Laura Hidalgo, Nelly Panizza y Olga Zubarry, anteojitos en mano, aguardan la proyección del 3-D
Narciso Ibáñez Menta, Laura Hidalgo, Nelly Panizza y Olga Zubarry, anteojitos en mano, aguardan la proyección del 3-D
Gabriel Marín, director del Ocean Rex, explica cuestiones sobre el Cinemascope a Viviane Romance
Gabriel Marín, director del Ocean Rex, explica cuestiones sobre el Cinemascope a Viviane Romance
A las 23:30 del miércoles 10 se reunió un grupo de altas personalidades del mundo político y artístico en el Atlantic y, tras la llegada de Perón, se inició la proyección de HOUSE OF WAX (Museo de Cera-1953), primera película en 3-D salida de un gran estudio de Hollywood [12], que además contaba con el sistema Warnercolor, que registra con nitidez todos los colores dentro de una suavidad de tonos. En ese mismo momento, pero en el Auditorium del Casino, Errol Flynn y señora, Frank Villard y Kathleen Hughes asistían a la proyección de BUENOS AIRES EN RELIEVE (1954) de Don Napy, primera película argentina en ferraniacolor y 3-D. Las crónicas refieren que el warnercolor era bueno, pero el ferraniacolor era "excelente, ya que registra con fidelidad y precisión todos los colores". El corto de 30 minutos exhibía lugares turísticos de la ciudad, haciendo hincapié en la obra pública del gobierno. Un fragmento mostraba a Perón conduciendo un Justicialista sport [13] dentro de los jardines de su residencia. Los espectadores, sin excepción, tuvieron todos cada uno, sus anteojitos "polaroid".
Errol Flynn con la vista fija en una "gigantografía" de Olga Zubarry, en el lobby del Auditorium del Casino, espera por la proyección de BUENOS AIRES EN RELIEVE
Errol Flynn con la vista fija en una "gigantografía" de Olga Zubarry, en el lobby del Auditorium del Casino, espera por la proyección de BUENOS AIRES EN RELIEVE
Errol y la ruleta
Errol Flynn en la Perla del Atlántico
Errol Flynn en la Perla del Atlántico
Y ya que mencionamos a Errol Flynn, digamos que el gran aventurero del cine llegó junto a su esposa Patricia Wymore y la beba de ambos. Las crónicas comparaban su imagen de maduro deportista, con pátina blanca en sus cabellos y algunos kilitos de más, con la del gran Barrymore: pocos años después, Errol encarnaría al "Gran Perfil" en la olvidada biografía de Diana Barrymore titulada TOO MUCH, TOO SOON (1958). Errol se bañó en Playa Grande y recorrió varios lugares, declarando que "las argentinas son las más lindas que he conocido" (su esposa encantada de la vida). Por la noche frecuentó el Casino. Al entrar cambió dos mil dólares, que perdió en un plazo no menor de 10 minutos y no mayor de una hora. Pidió whisky y ni bien los meseros le traían el vaso, se los bebía de un solo trago. Tal vez los necesitó para sentarse a mirar no solo los 30 minutos de BUENOS AIRES EN RELIEVE, sino también los documentales en ferraniacolor NACE UN RÍO, EL PATO (ambas de Humberto Peruzzi) y LAGOS DEL SUR, de Enrique Ritter. De todas habló maravillas... tal vez para compensar el hecho que sus deudas del casino las terminaría pagando, según cuenta la leyenda, el propio Perón. Ciertamente, el Sr. Edward Cohen (represetante de la 20th Century-Fox) se hizo cargo de la deuda, enviando un cheque a la habitación de Apold. Cuando Perón se enteró del hecho, dijo que "no vamos a cobrarle su mala suerte en la ruleta nada menos que a Errol Flynn", ordenando que le devuelvan el cheque a su emisor.
June Haver, Fred MacMurray y Ann Miller en la recepción de los americanos en el Provincial
June Haver, Fred MacMurray y Ann Miller en la recepción de los americanos en el Provincial
Las estrellas en la estancia
Fanny Navarro junto a Walter Pidgeon en la estancia de los Martínez de Hoz: el astro de Hollywood felicitó a la argentina por su interpretación en EL GRITO SAGRADO
Fanny Navarro junto a Walter Pidgeon en la estancia de los Martínez de Hoz: el astro de Hollywood felicitó a la argentina por su interpretación en EL GRITO SAGRADO
Los artistas a veces permanecían en sus suites o bien ibar a comer invitados a estancias cercanas o a casa de los Lococo [14]. Entre recepciones y agasajos y proyecciones, había poco tiempo libre. Hubo torneos de polo y pato (este último en el Parque Camet). Joan Fontaine entregó la copa Eva Perón al capitán del equipo "Mariano Moreno", campeón de pato de la temporada 1954. Un grupo de estrellas compuesto por Robert Cummings y sra., Jefffrey Hunter y sra. (Barbara Rush), Errol Flynn y esposa (Patrice Wymore), Wendell Corey, Kathleen Hughes, Lori Nelson y Susan Cabot se hicieron una escapada en secreto a bordo de autos que salieron desde la playa de estacionamiento subterránea del Provincial, yéndose a la hostería de Chapadmalal, donde se bañaron, comieron y se divirtieron. Y hablando de esta localidad, el jueves 11 se realizó una actividad diferente. Por la tarde las estrellas visitaron la estancia de la familia Martínez de Hoz, que brindó su hospitalidad a todos por igual. Walter Pidgeon se interesó por el ganado, en tanto que Errol Flynn se vio atraído por los pingos criollos. Los estancieros recibieron también a artistas argentinos (Narciso Ibáñez Menta, Laura Hidalgo, Mirtha Legrand, Gómez Cou, Malvina y Sandrini, Elisa Christian Galvé, Analía Gadé, Fanny) que se sacaron fotos con las leyendas de Hollywood. Esa noche, al aire libre y ante miles de personas, se realizó la presentación de las delegaciones ante el público, estando Perón en primera fila de plateas. Con animación de Juan Carlos Thorry, el show se abrió con dos éxitos: Himno Nacional y Marcha Peronista. Tras presentar a todas las delegaciones, desfilaron por el escenario la orquesta, el coro y el cuerpo de baile del Teatro Colón. Cada elenco ofreció su actuación. Los artistas quedaron impresionados con los bailes típicos argentinos, especialmente el carnavalito [15] y el malambo. El Sr. Apold, visto el entusiasmo, regaló discos a todos. La fiesta se cerró con el ballet "Las Sílfides". Sobre el final hubo un incidente: el público desbordó las vallas de seguridad y torció dispositivos de pirotecnia, quedando apuntados a la orquesta. Por fortuna, si bien algunos fuegos de artificio cayeron cerca de los músicos del Colón, no hubo ningún herido.
Las películas

Vivianne Romance en LA CHAIR ET LE DIABLE. James Mason en THE MAN BETWEEN
Vittorio De Sica, apretado, en VILLA BORGHESE
Vittorio De Sica, apretado, en VILLA BORGHESE
Durante el festival se proyectaron gran variedad de películas. La prensa aclamó particularmente SOMMARLEK (Juventud Divino Tesoro-1951) de un sueco llamado Ingmar Bergman (la película se estrenó comercialmente en Buenos Aires en mayo de 1955); de otro sueco, Alf Sjöberg, se proyectó FRÖKEN JULIE (La Señorita Julia-1951) sobre la obra de August Strindberg. También se dieron SHANE (El Desconocido-1953) western de George Stevens; PANE, AMORE E FANTASIA (Pan, Amor y Fantasía-1953) de Luigi Comencini, comedia con Vittorio de Sica y la Lollobrigida; MOULIN ROUGE (Moulin Rouge-1952) de John Huston con José Ferrer; THE CAPTAIN'S PARADISE (El Paraíso del Capitán-1953) comedia inglesa con Alec Guinness e Yvonne De Carlo; THE STORY OF GILBERT AND SULLIVAN (Sublime Inspiración-1953) con Maurice Evans como Arthur Sullivan y Robert Morley como William S. Gilbert, autores de memorables melodías; GIUSEPPE VERDI (Giuseppe Verdi-1953) con Pierre Cressoy como el gran compositor; VILLA BORGHESE (Villa Borghese-1953) de De Sica, con Gérard Philipe y Micheline Presle, entre otros; I VITELLONI (Los Inútiles-1953) de Fellini; LA CHAIR ET LE DIABLE (Carne y Fuego-1953) con Viviane Romance; THE MAN BETWEEN (El Otro Hombre-1953) de Carol Reed, con James Mason; IL SOLE NEGLI OCCHI (El Sol en los Ojos-1953) con Gabriele Ferzetti y la olvidada Irène Galter; STARÉ POVESTI CESKÉ (Viejas Leyendas Checas-1953) del maestro de la animación Jiri Trnka; la rusa SADKO (Sadko, el Intrépido-1953) con Sergei Stolyarov; SI VERSAILLES M'ÉTAIT CONTÉ (Si Versalles Contara-1954) de y con Sacha Guitry; LA ILUSIÓN VIAJA EN TRANVÍA (1953) de Luis Buñuel; y por último, THE HEART OF THE MATTER (El Revés de la Trama-1953) sobre una famosa novela de Graham Greene. Sin embargo, no solo se vio cine anglosajón o europeo. También hubo cine argentino con la citada EL GRITO SAGRADO y LA CALLE DEL PECADO (1954) de Ernesto Arancibia y hasta un documental boliviano titulado LAS MONTAÑAS DE PLATA.
Los premios
A la noche siguiente, viernes 12, se realizó el baile de gala nuevamente con Perón entre los concurrentes. Pero el evento principal fue el banquete de despedida del sábado 13, animado nuevamente por Juan Carlos Thorry. Comenzó con un desfile de modelos mientras se servía la comida. La mesa central estaba presidida por Apold y su esposa. A la izquierda de Apold se ubicó Viviane Romance. Junto a ellos Walter Pidgeon, Amadori, Rosita Moreno y en la mesa próxima Borzage, el intendente de Mar del Plata arq. Jorge Sabaté y su esposa, entre otros. También hubo autoridades civiles y militares y muchos medios de prensa. Tras la cena, se entregaron los premios Cóndor Académicos a lo mejor del año 1953, según el criterio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina [16]. Thorry presentó en primera instancia al presidente de la Academia, Luis César Amadori y luego a los premiados, cada uno de los cuales recibió su trofeo de manos de una personalidad extranjera. Aurora Bautista entregó el premio a la mejor película a Luis Mentasti, presidente de Argentina Sono Film, por LA MUJER DE LAS CAMELIAS (1954); Frank Borzage entregó a Ernesto Arancibia el Cóndor Académico por mejor dirección, Viviane Romance le entregó el premio como mejor escenografía a Gori Muñoz, etc. Los demás premiados fueron Zully Moreno como mejor actriz; Antonio Merayo mejor dirección de fotografía (ambos por la mencionada película); Enrique Muiño mejor actor por CABALLITO CRIOLLO (1953); Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari mejor guión original por DOCK SUD (1953); Nelly Panizza mejor actriz secundaria por MERCADO NEGRO (1953); Eduardo Cuitiño mejor actor secundario por LA PASIÓN DESNUDA (1952); Abel Santa Cruz mejor adaptador por LA MEJOR DEL COLEGIO (1953); DETECTIVE STORY (Antesala del Infierno-1951) de William Wyler recibió el premio como mejor película extranjera [17]; y la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación (encabezada por Apold) recibió un premio especial (plaqueta y diploma) por el corto documental sobre la llegada del presidente chileno Ibáñez del Campo que se encuentra con una ARGENTINA DE FIESTA (1950) de Enrique Cahen Salaberry.
Despedida

Gina Lollobrigida en PAN, AMORE E FANTASIA: durante el festival el gobierno editó un lujoso catálogo de 36 páginas que incluía los programas de las películas que se programaron; su título: El Segundo Plan Quinquenal en el Cinematógrafo y la Cultura del Pueblo (ampliar para leer en detalle)
El primer Festival Internacional de Mar del Plata llegaba a su fin. El domingo 14 de marzo ya estaban listas las medallas recordatorias que había hecho acuñar la Subsecretaría, para ser repartidas entre todos los invitados antes que abordasen el tren de regreso a Buenos Aires. A cada jefe de delegación también se repartió un objeto de arte consistente en una base de bronce y una columna de onix rematada con un escudo (¿habrá sido peronista?). Juan Carlos Thorry, maestro de ceremonias de varios eventos, declaró que tras haber conversado con todos los delegados su satisfacción llegó al colmo ya que "todos ellos me manifestaron en forma reiterada la óptima impresión recibida y algunos buscaban entre sus recuerdos inverosímiles palabras castellanas como "mequeñudo", "lindou", etc., para expresarme su contento". Sandrini, luego de siete días consecutivos de fiesta, cayó enfermo con un cólico hepático (otra fuente indicó apendicitis aguda) y requirió una cirugía urgente. El médico le había recetado "terramicina" y como el antibiótico escaseaba, Apold movió sus hilos y se autorizó el despegue del avión presidencial que trajo dicho medicamento desde Buenos Aires, directo de la farmacia de la Fundación Eva Perón. Jeanette MacDonald también estuvo en cama. Una infección en el oído la retuvo bastantes días lejos de las actividades. En tanto, Michel Simon, luego de tantos días de dormir poco, se resintió por un cuadro gripal y durante el viaje de vuelta terminó siendo atendido por una enfermera de lujo: Amelia Bence. Simon, maravillado, le expresó que "los argentinos son estupendos dueños de casa". Gómez Cou completó su colección de recuerdos del festival en forma de autógrafos de cada uno de los invitados en un cuaderno de tapas de cuero que habían repartido para el menú. Cuando el actor le pidió su rúbrica a Narciso Ibáñez Menta le escribió: "¿Me pides un autógrafo? Que tú me pidas un autógrafo es como si yo te pidiera que me maquilles". Lil Dagover, declaró al diario Crítica: "Antes de llegar creía que los alemanes eran los mejores organizadores. Ahora he comprobado que los argentinos nos superan". Tras expirar el festival, de repente el Provincial se despobló. Las delegaciones volvieron a Buenos Aires, donde algunas permanecieron algunos días más para promocionar sus películas. En la Capital se terminaron proyectando la gran mayoría de las películas que exhibieron en Mar del Plata. Los equipos para cine 3-D se transportaron para utilizarse en los cines Broadway y Premier. En abril, en los Estudios Universal de Hollywood, Amadori presentó ante los artistas de la delegación americana un cortometraje documental sobre el Festival, llevándose nada más que elogios.
Fin de fiesta
Gina, Menem, Alejandro Romay y Mirtha Legrand
Jacqueline Bisset, Claudia Cardinale, el presidente Carlos Menem, Gina Lollobrigida y Raquel Welch: póker de ases en Mar del Plata '96
Perón no visitaba Mar del Plata desde hacía diez años atrás. De hecho, la ciudad era tradicionalmente considerada balneario de las clases oligárquicas, los "contreras" [18]. Sin embargo, la acertada elección de Apold de realizar el festival en esa ciudad venía de la mano del nuevo turismo sindical y social, que permitió a miles de familias obreras o de clase media, veranear, tomarse vacaciones con goce de sueldo, aguinaldo y jubilación. De esta manera, convertir Mar del Plata en sede de un festival y, a la vez, un acto proselitista del peronismo, implicaba - si se nos permite el hipérbole - una de esas ironías históricas al estilo de la Eterna Roma pasando de ser capital del Imperio a sede del Cristianismo. Ironía exactamente comparable a la de un gobierno anticomunista como el de Perón permitiendo la legalidad del Partido Comunista o fomentando invitaciones formales a delegaciones de la Unión Soviética y países de su órbita. Tras la caída del peronismo y el infructuoso intento de "desperonización" emprendido por la Revolución Libertadora, en 1959 la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina emprendería nuevamente el Festival Internacional Cinematográfico, ahora como festival competitivo y reconocido con categoría "A" a nivel mundial por la FIAPF (International Federation of Film Producers Associations). Desconociendo y minimizando aquel festival de 1954 (al que se lo tachó prácticamente de mero pan y circo político), se propone como fecha para realizar este nuevo festival los días 11 al 21 de marzo... ¡casi la misma semana del mes que se celebró el anterior! ¿Otra ironía? Este nuevo esfuerzo se mantuvo durante 10 ediciones hasta 1970, en que entró en un parate indefinido. Luego de 25 años, por iniciativa del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), en 1996 se produjo el reingreso de Argentina al circuito de festivales internacionales, bajo un gobierno del mismo signo político que aquel que lo había fundado. Como si la historia se repitiese, el presidente (en esta oportunidad Carlos Menem) nuevamente inauguró el festival y se volvió a codear con Gina Lollobrigida. Pero esta vez la diva italiana estuvo elegantemente vestida.
¿Y Apold?
Vista a la distancia, la de Apold es una figura que ha adquirido ribetes siniestros. El celo doctrinario, lindante a veces en la obsecuencia, el total convencimiento por "la causa" y la no percepción de límites cuando se trataba de cumplir los preceptos del "líder", terminarán siendo características propias de Apold sí, pero también comunes a otros personajes que la Historia Argentina cobijó en distintas épocas del siglo XIX y XX, por no mencionar también en la actualidad. Algunas de estas figuras son reverenciadas como próceres. Otras, como Apold, parecen haber descendido al Gehena de los villanos, llevándose consigo todas sus obras y proyectos. Tal es la percepción general de este Festival Cinematográfico Internacional en la actualidad, a pesar que tuvo una magnitud de primer orden en el país (¿en qué festival del mundo el Avión Presidencial es puesto al servicio de transportar a los artistas?). Su publicidad circuló por todo el mundo y el mérito es, como reconoce el General Perón al principio de este artículo, de Apold. Sin embargo la apuesta, onerosa, no trajo los beneficios pensados para el cine argentino. No hubo ampliación de mercados (a excepción del comentado caso de los filmes de Lolita Torres en la Unión Soviética) ni mejoró el trato de los Estados Unidos a nuestra industria. "Que tuvo fuertes tintes políticos, que representó una gran inversión monetaria para un país que no estaba en un momento económico ideal, que fue una vidriera de oropel y fuegos fatuos, que fue un festival de frivolidades"... es sencillo denostar un evento de este tipo cuando uno no está del mismo bando ideológico que los organizadores, pero también, alguna de esas críticas (o todas) se pudieron disparar a cualquier edición del festival de Mar del Plata entre 1996 a 2009. Estos reparos ponen de manifiesto un vicio emocional: la incapacidad de percibir nada positivo en aquello que tenemos negación (y su opuesto, la incapacidad de encontrar nada negativo con aquello que hemos aceptado). Este vicio, extendido en nuestros genes, tiene la nada elegante costumbre de manifestarse con mayor virulencia en personajes que tienen reconocimiento masivo y generan, lamentablemente, escuela.


Notas
1- En el libro Fanny Navarro o Un melodrama argentino (Ediciones del Jilguero,1997), los autores César Maranghello y Andrés Insaurralde transcriben declaraciones de Fanny para revistas y periódicos publicados después de la caída del peronismo, en que la actriz relata las penurias y los desaires con que Apold la castigó.
2- A bordo del avión "Presidente Perón" de Aerolíneas Argentinas.
3- El 6 de marzo de 1954 la delegación soviética llevó una ofrenda floral al mausoleo del General San Martín en la Catedral de Buenos Aires. Antes de irse tuvieron tiempo de llevar a cabo una misión que traería inpensadas consecuencias a la carrera de Lolita Torres. Nos lo cuenta en este extracto Mario Gallina, autor de Querida Lolita - Retrato de Lolita Torres (Ediciones del Dragón, 2006): "Hacia 1954, con motivo del Festival Cinematográfico Internacional de Mar del Plata, llegó a nuestro país una comisión rusa con intenciones de ver películas argentinas y seleccionar algunas para exhibir en los países de la entonces U.R.S.S. Las elegidas resultaron LAS AGUAS BAJAN TURBIAS, dirigida por Hugo del Carril, que les interesó por su hondo contenido social y LA EDAD DEL AMOR, que reunía tres de las características buscadas por los visitantes: nada de violencia, nada de sexo y mucha música". Desde luego, el estreno de LA EDAD DEL AMOR en julio de 1955 en Moscú fue el punto de partida de la increíble fama que Lolita Torres tuvo durante décadas en Rusia y demás países de la Unión Soviética.
4- De la joven Rocco (19 añitos) queremos destacar que se mostró durante todo el festival con unos pantalones ajustados blancos (infartantes) y tuvo la inteligencia de hacerse fotografiar bastante. En su nota "Perón y el festival de cine de Mar del Plata" (publicado en Todo es Historia, nro. 379 de febrero de 1999), la autora Marcela López refiere que "intentó seducir a cuanto caballero encontró a su paso: directores, políticos, militares y actores... aunque nada se supo a ciencia cierta del resultado de su empeño". Uno de sus éxitos, creemos, es haberse sentado a la izquierda de Perón en el banquete presidencial. Su carrera no fue muy extensa y se retiró tras el filme de terror L'ULTIMA PREDA DEL VAMPIRO (La Última Presa del Vampiro-1962).
5- Citado de la octava entrega de "Historia del Peronismo: La segunda presidencia", aparecido en Primera Plana del 25 de junio de 1968, medio cuyo director de redacción era el gran "peronólogo" Tomás Eloy Martínez (quien creemos es autor de esa importante columna).
6- Transcribimos un párrafo completo de la Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina de Andrés Cisneros y Carlos Escudé: "El carácter obstinadamente antinorteamericano de la política de Perón -que era irracional dado que no generaba beneficios para la Argentina- provocó el deterioro de las relaciones con Estados Unidos. El 26 de octubre de 1951 una declaración (secreta) de política hacia la Argentina establecía que debían adoptarse actitudes que hicieran comprender a los argentinos que la Argentina necesitaba más a los Estados Unidos que éstos a la Argentina. El 23 de junio de 1952, en una reunión en el Departamento de Estado se le informó al nuevo embajador en la Argentina, Albert Nufer, los cambios de política aceptados en octubre del año anterior. Estos no significaban la vuelta a la coerción previa a 1947, pero no eran intrascendentes. Se debía continuar con una política “correcta” hacia la Argentina, pero debían aprovecharse las ocasiones para neutralizar la propaganda antinorteamericana de dicho país, y moderar “la penetración política argentina” en América latina. Se debía asimismo tratar de llamar la atención de los demás países latinoamericanos respecto del peligro representado por la Argentina y alentarlos a tomar medidas para evitar la penetración argentina. Dentro de la Argentina no habría actividades encubiertas, pero en los otros países la propaganda en contra de la Argentina debía realizarse en forma encubierta o privada. Los motivos de mayor preocupación para el gobierno norteamericano lo constituían en ese momento las actividades de ATLAS y los tratados de unión económica que el gobierno de Perón intentaba negociar con los países vecinos."
7- No hay ningún testimonio al respecto, pero en el momento en que a Perón le presentan a Errol Flynn alguien pudo haber querido decir esta gracia: "dos 'Robin Hood' frente a frente".
8- Los automóviles, una flotilla de 45 Mercedes-Benz (choferes incluídos), fueron suministrados por un empresario amigo de Perón: Jorge Antonio, a la sazón co-dueño de APT (Asociación Promotora de Teleradiodifusión).
9- Una cita de una entrevista al fundador y propietario del Cine Cosmos, Don Argentino Vainikoff, 87 años, dada a La Nación con motivo de la reapertura de dicho cine en 1997 (Vainikoff fallecería en 2003): "En 1954, vino Apold, desesperado, porque se les venía el festival de Mar del Plata y querían una delegación soviética. Entre los mejores vino David Oistrakh, que dio un concierto en la residencia de Perón. No vi muy conmovido al presidente. A Apold se le humedecían los ojos. Era un hombre culto. Uno pensaba: estos nazis no se conmueven torturando y se emocionan escuchando una partitura musical."
10- Una nota interesante firmada por Daniel Samper Pizano, aparecida en abril 2009 en la Revista Credencial, de El Tiempo de Colombia amplía bastante la famosa historia de la fotografía trucada de Perón y Gina Lollobrigida. Un sabio alemán fugado tras la caída del Nazismo había regalado a Perón una cámara infrarroja que podía hacer invisible ciertos géneros textiles. Con esa cámara se había tomado la mentada fotografía que demostraba, según el criterio antiperonista de sus pergreñadores, la perversidad del líder argentino.
11- Una cita sobre el Sr. Aloé: "... un chiste memorable sobre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Aloé. Lo cargaban por su ignorancia. Que era muy, muy bruto, ésta era la afrenta. Que había escrito un libro: “Cómo pienso”. Y que, luego de estar conversando un rato con Gina (Lollobrigida), se acerca a Perón y le dice: “La Lollobrigida es muy linda. Pero, pobre mina, está muy enferma”. “¿Por qué?”, pregunta Perón. Y Gobernador iletrado responde: “Porque yo le hablo todo el tiempo y ella siempre dice ‘Nunca piyo, nunca piyo’”. Sin duda, la ingenuidad de la época es también la que le confiere una aureola de edad de la inocencia". Citado de "Peronismo, filosofía política de una obstinación argentina" de José Pablo Feinmann, publicado en Página 12, febrero 2008.
12- Hemos hablado del tema en la nota Las películas en 3D de hace unos años, así que recordemos que la independiente BWANA DEVIL (1952), distribuída por United Artists, fue la precursora en lo que se refiere a cine tridimensional. Técnicamente HOUSE OF WAX se estrenó 3 días después que INVADERS FROM MARS (Los Invasores de Marte-1953) de la Fox. Ambas salieron un mes antes que IT CAME FROM OUTER SPACE (Llegaron de Otro Mundo-1953) de Universal-International y FORT TI (Ticonderoga-1953) de Columbia.
13- Basado en el Chevrolet 1951, la producción del Justicialista Sport arrancó en 1953 y hasta 1955 se fabricaron 167. Tenían motor Porsche y los armó la empresa estatal I.A.M.E. (Industria Aeronáutica y Mecánica del Estado), que tras el golpe del '55, pasó a llamarse DINFIA.
14- Clemente Lococo (1893-1980), italiano, fundador del Cine Teatro Opera, coleccionista y artista plástico, cabeza de un imperio de más de 50 salas de cine y teatro, padre de Clemente Lococo (h) (1915-2000).
15- Imagínese el cuadro de 100 parejas bailando carnavalito con los Hnos. Ávalos de fondo. Sin dudas, mucho más épico que El Manto Sagrado. Al ver el espectáculo, Walter Pidgeon pegaba saltitos en su asiento y gritaba "¡Qué chulo, qué chulo!" A su lado estaba Nelly Panizza, quien le preguntó en inglés que quería decir eso. El actor le respondió que era una expresión nueva que le habían enseñado en Buenos Aires y que significaba "muy bonito". Lo que Pidgeon quería decir era "¡Qué churro!".
16- Inspirada por los periodistas Manuel Peña Rodríguez y Chas de Cruz, la Academia de Ciencias Cinematográficas estaba representada por productores, exhibidores, directores, actores, sonidistas, directores de fotografía, compositores, periodistas, argumentistas, escenógrafos y laboratoristas que se dedicaban a estimular el estudio, el debate y el progreso del ámbito fílmico. Para la época del festival, su cuerpo directivo estaba conformado por Amadori (presidente), Lucas Demare (vicepresidente primero), Juan Carlos Thorry (vicepresidente segundo), Arturo Mom (secretario), Emilio Villalba Welsh (prosecretario), Julián Bautista (tesorero), Mario Soffici, Luis Sandrini, Carlos Borcosque, Antonio Merayo, Gori Muñoz (vocales titulares), Hugo del Carril, Alberto Ginastera y Álvaro Durañona y Vedia (vocales suplentes). Desde luego la caída del peronismo en 1955 dictaminó la evaporación de esta institución.
17- Una de las medidas con que el gobierno de Perón intentó proteger al cine argentino de la marcada baja que se inició a partir de 1944 fue limitar la exhibición de películas norteamericanas. De esta manera, en un país donde anualmente se estrenaban unas 400 ó 500 películas de todo el mundo, en 1950 solo se dieron 131 estrenos (las pocas películas norteamericanas "estrenadas" eran rezagos tardíos previos a 1948). El público, en vez de asistir en masa a ver el cine nacional, se buscó otros entretenimientos (es la época del último auge de la radio). De esta manera, la asistencia a salas cinematográficas mermó un 30 %, con lo cual también se redujo el fondo de fomento al cine argentino (un porcentaje sobre cada entrada vendida). Visto el resultado negativo de tal medida, paulatinamente se fueron permitiendo las películas norteamericanas, pero pactando con cada estudio en forma gradual. Los primeros que lograron superar la limitación fueron estudios independientes y pequeños, todos distribuídos por United Artists. Paramount, responsable de DETECTIVE STORY, vio demorada (junto con la mayoría de las "majors" de Hollywood) su "rehabilitación", y eso explica el hecho que una película de 1951 se haya estrenado en Argentina dos años después.
18- Una nota interesante, Mar del Plata: apogeo y caída del turismo obrero, firmada por Alberto González Toro, aparecida en Clarín el 1ro. de febrero de 2004, amplía un poco la transformación del balneario ideal donde los privilegiados (Perón dixit) "venían a descansar los ocios de toda la vida y de todo el año" para convertirse al lugar de veraneo predilecto de los "obreros y empleados de toda la patria".